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Publicado el 22 enero, 2021

Roger Pistola: «Mi libertad es mi confinamiento»

Por Victor Manuel Conejo Manso

Revisando documentación y memoria, y queriendo ser concreto, casi empírico, resulta que la palabra que uno más ha escuchado en boca de músicos y escuchantes de música respecto de Roger Pistola es «genio». Pequeño genio, gran genio, genio a secas, ni más ni menos que genio, y unas cuantas formulaciones más. Habrá que preguntarle al de Manacor (dice ser «manacorí intermitent» desde 1989) si sabe qué es un genio y si sabe que mayoritariamente se le adjudica tal condición, no vaya a ser que no y resulte que los genios, por ejemplo, pagan menos IVA o una menor cuota de autónomo.

Perdó, però (autoeditado, 2014), A punt i a part (Velomar, 2015), Adesiara (RGB, 2018) y ahora Quart Creixent (Bubota Discos, 2020). Haciendo un juicio de valor con honestidad, haciendo periodismo: es normal que Pistola fascine. Hoy viernes 22 de enero presenta el postrer álbum en el Auditori de Manacor a las 19:30 h.

Por comenzar por algún lado, una cuestión muy simple y concreta: ¿qué es para ti un genio?
Ostres! Supongo que un tipo que vive en su mundo y tiene una visión muy clara de lo que quiere que ello signifique.

Es que hablas con músicos y público general, y el término que se te adjudica más a menudo es «genio».
[ríe] Pues tengo ídolos inalcanzables que considero genios. Aplicado a música supongo que sería alguien que vive en total sintonía con ella, con el arte, y sabe dejar de lado lo que no es necesario.

Revisando tu carrera, desde luego si algo deben ser los genios es heterodoxos.
Porque mi trayectoria musical va ligada a la personal. Y no soy la misma persona que con 14 años estaba en Kard’s Piken o el que se fue a vivir a Barcelona. A veces se me ha criticado esa heterodoxia, pero es que yo vivo en la música.

Entonces la distancia entre el Bar Catòlics de Manacor [allí dio su primer concierto con 6 años], See y Kard’s Piken [sus anteriores grupos], y Quart Creixent, ¿Qué significa? ¿Ir soltando lastres personales, musicales, quitarse capas o cáscaras, «closques» en catalán?
Significa cada proyecto vital del momento. Y no es lineal. Se supone que con la edad, por ejemplo, dejas atrás el rock más contundente, pero acabo de sacar un disco de punk con mi hermano. Y me siguen flipando Pixies y Nirvana. Se supone que debería ser más pop, o totalmente pop. Pero entendido de manera amplia: de Radiohead a Miley Cyrus, por decir algo.

¿Cuántas crees que te quedan?
No lo sé, pero supongo que muchas entre que no me corto en hacer lo que siento que debo hacer y que huyo de convencionalismos y modas.

Intuyo que hay algo que no va a cambiar: ese punk que está ahí dentro es perpetuo, el que dio aquel concierto de Branca Santa en Can Lliro o que lo último que hizo fue teñirse el pelo de azul.
Siempre va a estar ahí precisamente porque no me cuesta serlo. Me gusta ser transgresor, frente a la gente que se queda como atolondrada. Me da mucha rabia. Me gusta que la gente piense por sí misma, que es uno de los ideales del punk.

Eres capaz, muy capaz, de ser intimista y delicado, y al mismo tiempo exuberante y cafre. ¿Ha sido un plan previsto o germinó sin esperarlo?
No hay plan. Es mi personalidad. Refleja mi vida, y no siempre estoy triste o exultante.

Porque aparte de todo lo mencionado, también están Ca de Bou [con los integrantes de Tots Sants; Pistola es su nuevo cantante tras la triste desaparición del original, Xavier Ramis], Mo Beim [combo punk junto a su hermano Joan Adrià] y que sigues formándote, estudiando ¡al mismo tiempo! el Superior de Canto Jazz y el de Música Moderna en el Conservatori. Es maravilloso dedicar todo el tiempo posible, casi toda la vida, a la música. Pero no te debe quedar tiempo ni para cocinar, para comer. ¿Comes bien?
Sí, sí. Además, me gusta mucho cocinar. Lo veo como una especie de composición: ir agregando elementos hasta ensamblar un todo.

Me quedo más tranquilo. Aunque si algún día me invitas a comer algo cocinado por ti te preguntaré si tienes un día popero sensible o punk, no sea que se te haya ido la mano con el tabasco.
Mejor, porque puede haber muuucho tabasco.

Mi libertad es mi confinamiento. Yo me autoencierro porque ahora más que nunca quiero y necesito estar solo para componer. Vivo casi aislado en el campo, sin cobertura, sin internet, que te hace perder tanto tiempo y contamina tanto.

Solo hay dos tipos de escritores de canciones: los que viven en su mundo negándose a asomarse al exterior; si después el público conecta con ello, bienvenido es. Y por otra parte los que saben que «a tots mos passen putades» [«Al final», incluida en A punt i a part] y cantan y cuentan sobre ello, buscan empatizar y conectar. ¿De qué tipo has querido ser?
Híbrido, es inevitable, o quiero que lo sea. Yo me encierro mucho en mí mismo, muchísimo, pero al mismo tiempo no me cuesta empatizar en absoluto. No tengo nada de antisocial.

Solo hay dos tipos de escritores de canciones: los que están más cómodos escribiendo en libertad, y los que lo están escribiendo en confinamiento. ¿De qué tipo crees ser?
Mi libertad es mi confinamiento. Yo me autoencierro porque ahora más que nunca quiero y necesito estar solo para componer. Vivo casi aislado en el campo, sin cobertura, sin internet, que te hace perder tanto tiempo y contamina tanto. He vivido con gente o en pareja, y a menudo surgen distracciones quieras o no. Yo ya estaba confinado cuando surgió el confinamiento: en el tiempo más reciente he compuesto unas treinta canciones.

Puede ser difícil de creer, pero sucede como norma: lo raro en un compositor, lo excepcional, lo genial, es tener tu talento para las melodías. ¿Dónde las oyes, cómo te llegan? ¿Entran sin llamar o trabajas como Nick Cave, que se autodefine oficinista de la música? (Escribe canciones de lunes a viernes de 9 a 5 y el resto del día y los fines de semana los dedica a su familia).
¡No podría trabajar como un oficinista de la música! Las canciones llegan cuando llegan, y no las puedo dejar ir y arriesgarme a olvidarlas. Normalmente compongo por la mañana, poco después de levantarme, que es mi momento más fresco y activo del día. El resto del tiempo diario ya lo dedicas a arreglarla, escribir armonías, grabarla, y el resto del trabajo que conlleva.

Algún truco tendrás. De toda la vida: llamarse a casa y grabar la melodía que se te ha ocurrido en el contestador automático. Luego pones la cinta y resuelto, a trabajar en ella.
[ríe] Llevo infinitas notas de voz en el móvil, sí.

El disco se titula Quart creixent y no Sol de migdia o de capvespre. Pensaba que era porque Roger Pistola es lunático, nocturno, las musas le visitan de madrugada.
Si se me ocurría algo que consideraba importante a las 3 de la mañana me levantaba a trabajar. Algunas veces ha amanecido y seguía trabajando después de llevar todo el día en ello. En este último disco sí ha habido más trabajo nocturno del habitual, al mismo tiempo que también hay mucha luz. Pero la verdad es que llevo ya bastante tiempo fascinado con la Astronomía. No con la Astrología, nada de esotérico. Me encanta ver cómo puedo reconocer ya muchas estrellas o distinguir efectos de las fases lunares. Y la luna: no me canso de mirar la luna. Me hipnotiza. Todo ello es más fácil donde vivo ahora, que hay menos contaminación.

Cada vez dices más con menos palabras. Tus textos siempre me han parecido perfectos para que cualquier tipo humano pueda reconocerse en alguno de ellos, o en varios. Diría que de costumbrismo a veces ensoñador a veces enfadado, a veces poético a veces de salivazo. Por tanto me pregunto qué revisas y modificas más, si letras o músicas.
Pues a veces corrijo, pero no mucho. Es que he cambiado de método. Antes, cuando me venía una melodía o quería completar una canción, sacaba la guitarra y más o menos quedaba fijada en mi memoria. Pero ahora directamente las grabo, y luego hago todo el proceso de producción, letras incluidas. Las melodías salen más completas que los textos, pero si hace falta aquellas se adaptan a estos. Y una vez completada la canción, está cerrada.

Ya no sigue vigente tu norma de que si una canción te lleva más de dos horas merece que la descartes.
Uf, no, para nada. También porque ahora me es muy cómodo escribir o grabar cualquier parte cuando quiera, a cualquier hora. He cambiado tanto mi método que «L’enèsima decadència de la cultura occidental» [incluida en el último álbum] me llevó cinco días.

La última cuestión, de nuevo simple y concreta. Hace un tiempo decidí algo. Cuando le pida a una mujer que se case conmigo, no sé cómo lo haré pero así será: de fondo sonará «Al final». ¿Para eso haces canciones, para que te las quitemos, para que nos las apropiemos?
[La conversación es telefónica; no le veo pero sé que sonríe] En principio no, pero me alegra mucho cuando pasa. Me hace sentir acompañado.

Roger Pistola – Quart-creixent

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Periodista de Cultura desde 1997. Lo último, 18 años en Diario de Mallorca (también como diseñador editorial). Antes recuerda haber pululado por Cadena Ser/Radio Mallorca, IB3 TV/Ràdio, Mondo Sonoro Balears, Youthing o Radioaktivitat, más diversas promotoras, productoras, agencias de comunicación, centros de creación y gestión cultural, etc. Ingresos extra como DJ y liante.

Comentario: 1

  • Jon

    Responder 22 enero, 2021 - 17:42 h.

    Muy buena entrevista!

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