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Publicado el 7 febrero, 2024

Samantha Hudson: “Ya no quiero ser una líder de opinión sino una líder de discoteca”

Por Conejomanso
Samantha Hudson por Alejandro Madrid - Mallorca Music Magazine
Samantha Hudson por Alejandro Madrid

Quedamos para la conversación telefónica a las 17:30 h. Estaba advertido de que a las 18 h. entraba en directo en radio para otra entrevista. Llamo a las 17:31 h. y me pide diez minutos más, que aún no ha acabado la anterior. Ningún problema: la haremos a la velocidad de cualquiera de los temazos de AOVE Black Label (Subterfuge Records, nov. 2023), hermana alargada del EP de cuatro temas AOVE (mayo 2023). Mínimo 140 bpm.

Tras ganar el premio MTV EMA a Mejor Artista Española y después de su incandescente, arrasador paso por el escenario Flexas del Mallorca Live Festival 2023, la reina de lo que le dé la gana Samantha Hudson (Iván González Ranedo, León/Palma, 1999) actúa este sábado en Es Gremi dentro de las Mallorca Live Nights (22 h., 26’40 €). Esto es lo que dio de sí la entrevista ravera: sobre todo y como siempre con Hudson, lucidez.

Sábado 10 de febrero a las 22 h.

Samantha Hudson en Es Gremi (Mallorca Live Nights)

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Por empezar por algo sencillo: ¿quieres ser una líder de opinión?

[Piensa largamente]. Ya no. Cuando era más jovencita, si es posible ser más joven que con 25 años, sí podía ser más intransigente en cuanto a mis opiniones, pero ahora solo quiero ser una líder de discoteca.

Es que ni transgresora ni underground, sino siempre sólida y lúcida. A menudo les digo a colegas: escuchad lo que dice Hudson, sobre todo cómo lo dice. Y es algo que siempre he querido preguntarte: no hace falta tener dos licenciaturas por la Sorbona como Lis Duval para tener un discurso así. ¿Dónde y cómo fundamentas el tuyo? ¿Literatura constante, cultura audiovisual, medios de comunicación en vena o bajando al bar a hablar con tus colegas?

La verdad es que mentiría si dijera que leo mucho. Tal vez algún ensayo. Puede estar mal decirlo, pero mi cultura viene sobre todo de internet. Cuando quiero tener una opinión sobre algo busco una fuente o un hilo. Y luego viene mucha reflexión personal y mucho diálogo con amigas.

La mejor definición que te he leído: lo único que buscas es una salida laboral.

En el fondo es lo que buscamos todas. Y mientras tanto, a ser lo que soy, que no es nada más que una disfrutona.

En 2022 reventaste el Sònar con tu directo. Lograste un hito nada habitual: repetir al año siguiente, y además inaugurando un nuevo escenario. Pero me pregunto: ¿el “Efecto Sònar”, las nuevas direcciones musicales hacia el empaque electrónico y ravero, llegaron antes o después?

Me gusta mucho que me lo preguntes porque mi música en los inicios sí era más electroclash, una mezcla de esperpento e irreverencia tipo Putilatex, L-Kan o Chico y Chica. Pero fue en ese primer Sònar que nos vimos en la exigencia de adaptar el espectáculo a la estética del festival. Nos preguntábamos cómo extrapolar lo que hacíamos, que tenía más que ver con el teatro de lo absurdo, con una puesta en escena de puro arte escénico, a una cita musical de tanto renombre. Sí, fue un punto de inflexión. Convertir Samantha Hudson en un proyecto más electrónico y digamos más musical. Y ya el verano pasado, estrenando espacio de noche, coincidiendo con parquineos y compartiendo escenario con La Zowi, Orslok, rusowsky, ya terminó de consolidarse. Quedamos muy agradecidas, porque además es un festival que da un trato excepcional. Es la excelencia festivalera. Y también por darme hambre. Es fundamental en una carrera artística tener inquietud, curiosidad y un pelín de ambición, sin volverse loca, por supuesto. Pero siempre preguntarte cómo puedes elevar tu propuesta, avanzarla al siguiente estamento. Todo junto fue fundamental para que exista esta progresión en producción musical y en estética sonora.

Samantha Hudson por Alejandro Madrid - Mallorca Music Magazine
Samantha Hudson por Alejandro Madrid

Y precisamente: tu directo. Son evidentes las miles de horas de reflexión y de ensayo. Como dijo un elevado: “Este cuerpazo no se consigue solo”. Pero más allá, precisamente y sin caer en el spoiler: ¿cómo vas a conjugar el repertorio anterior con el nuevo? Tienes por ejemplo temazos con la producción y hasta orquestación maravillosa que borda Adrià Arbona de Papá Topo. ¿Lo mejunjas o se centrará en el último material y será, a modo de Zahara, una puta rave? Teniendo en cuenta además que juegas en casa.

Vengo a ser una profeta en mi tierra. Nunca mejor dicho porque para empezar el espectáculo es un repaso a todo mi repertorio, con los temas anteriores remezclados para que encajen en esta estética más trallera y makinera.

Ahí ya hay una clave: los temas anteriores están remezclados.

Sí, sí, todos están rediseñados y regrabados para que encajen en lo que quiero proponer. Y profeta en mi tierra viene muy a cuento porque toda la puesta en escena está inspirada en la escena club que he ido transitando a lo largo de estos años, en el sentimiento de comunión catártica que siento en un club de electrónica. Ese punto de trance, de meditación, con esos bombos y ese sonido tan persistente. Sentir cómo mueves los apéndices de tu cuerpo sin control, como una epifanía divina. Quería hacer una liturgia electrónica. También situándome como una especia de predicadora, porque entre canción y canción tal vez hago un pequeño speech, o cuento lo primero que se me ocurra, muy en mi línea. Todo por ese sentimiento plural. Sentir que toda la gente que viene vibra en consonancia, en completa coherencia conmigo. Se produce una especie de comunión, además de que se preparan todas el modelito para venir a verme, tal cual señora dominguera que va a misa.

¿La querencia ochentera-noventera viene de aquí? ¿Ibiza, BCM? Si hubieses crecido, por decir algo, en León, no habrías salido por las mismas peteneras musicales.

Además es que me crié en Magaluf. La fiesta y el hedonismo sin precedentes es algo que he mamado desde pequeña. Quizás sí tenga algo de reminiscencia.

Siempre has hecho apología del hedonismo. Apología lúcida o no, que para eso es hedonismo. Pero abres el disco cantando “Me noto acelerada, pero no pasa nada / Sí que voy acompasada con el beat del DJ”. Por encima de todo te declaras “Adicta al sonido”.

Exacto, sobre todo está inspirado en las fiestas electrónicas de los últimos años que comentaba, impulsada por el Sònar. Las referencias musicales pudieron empezar allí, aunque en BCM ponían sobre todo EDM, un género musical que no diré que detesto, porque es una palabra muy fea y nunca hay que decir “de esta agua no beberé”, pero no es mi rama favorita de la electrónica. Me he inspirado mucho en la Ruta del Bakalao, en todos esos temas destroy tan makineros, y escuchando mucho hard style y new style. Como sonidos más contundentes, más grotescos, con un bombo que te deja el tímpano como la ceniza de un puro. Todo lo que me ha hecho latir en otra frecuencia.

Todo eso pero además enriquecido. En AOVE Black Label hay mucho más.

Sí, sigue teniendo ese punto de pop electrónico. Pero en temas como “Vodka Redbull” sí hay esa onda más cañerita, que me viene de la propia curiosidad, de ir metiéndome en los descubrimientos semanales de Spotify, investigando y tejiendo esta nueva estética sonora.

¿Cuándo grabas con Bizarrap?

[ríe] ¡Cuando quiera, la verdad! Que me llame.

Tenías que acabar en Madrid. Nos fascina Barcelona, pero en aquella gran urbe todo es de verdad, y está lo que llaman “la energía de Madrid”.

Es que son muy distintas. Barcelona es maravillosa y siempre es un exitazo cuando voy, normalmente a Razzmatazz, o por el mismo Sònar. A los medios catalanes les tengo mucho aprecio. Siempre han tenido ese tesón periodístico de hacer las cosas bien, de no ir solo a la política o a la controversia para sacar un clickbait. Y acabé en Madrid un poco de chiripa. Había probado Barcelona, me tuve que volver a Mallorca a hacer la temporada para ganar unas perras, y me dije “voy a probar en Madrid, a ver qué tal y así también cambio de aires”. A partir de ahí… no sé… es una cosa extraña: todo el mundo viene aquí para trabajar pero al final acabas trabajando más fuera que en la propia ciudad. Aunque sí, hicimos sold out en La Riviera, muchas veces en la Ochoymedio, y muchísimos planes los hicimos aquí. Es más una base de operaciones, que te da esa energía de estar ya allí y poder ir conquistando poco a poco otros territorios. No sé si en otra ciudad me habría ido igual de bien. Los ritmos son distintos, y quizás en Barcelona habría tardado más. O habría tardado más en acostumbrarme, dicho desde mi perspectiva porque cuando fui era muy pequeña. Si fuera ahora sería otro rollo muy distinto. Pero sí, estoy a gusto en Madrid. Como lo estoy en cualquier sitio.

Me gusta mucho la producción de AOVE y AOVE Black Label, y me llama mucho la atención la poca información técnico/artística que circula. Básicamente, músicas y letras son tuyas, y está producido por La Diega. Y parece mentira en la era de la información internetística, de quién menos información se puede encontrar es de ella.

Tiene un grupo de pop, Amor Butano, y antes tuvo uno llamado Malababa, con ese punto de electrónica pero con mezcla de denbow y reguetón, que es con lo que le conocí. Cuando me surgió el interés de desarrollar un nuevo proyecto y hacer nuevas canciones, pensé en ella porque ya había producido “Perra”, del álbum Liquidación Total. Hubo muy buena sinergia, mucha conexión a pesar de trabajar a distancia. Por ello, tras hacer un primer tema, a partir de ahí seguimos trabajando. Creo que es lo primero que hace puramente electrónico al uso, y flipo con el talento extraordinario que tiene.

Y cómo ha grabado tu voz, de manera muy versátil.

Sí, flipo con cómo capta lo que quiero decir, el sonido que imagino para cada canción, y por supuesto también las aportaciones propias originales que hace.

Samantha Hudson por Alejandro Madrid - Mallorca Music Magazine
Samantha Hudson por Alejandro Madrid

¿Cuándo te visitan las musas? ¿Dónde ves las canciones? ¿Anárquica o sorprendentemente metódica?

Sobre todo en el aeropuerto y en el baño. O en el AVE. Te lo juro. Es verdad que viajo mucho, y al final son mínimo dos horas y media o tres, ahí muerta del asco. Y como no me gusta leer [ríe] me pongo canciones o se me ocurren melodías que grabo en las notas de voz del móvil.

Ese método de composición contemporáneo: miles de notas de voz en el móvil.

Algunas canciones del Black Label las escribí en 2019, y simplemente las voy recuperando de la biblioteca de notas de voz que tengo en el teléfono. También me inspiro mucho en la cocina, no sé por qué. Y cuando tomo mucho café.

La charla sobre la legitimidad de la cultura del fracaso que diste en la academia de Operación Triunfo fue, una vez más, un momento muy lúcido. Lo recordé ayer cuando Miley Cyrus recordó en la entrega de los Grammy que siempre podremos comprarnos flores a nosotros mismos.

Muchas gracias. Hablo en términos de fracaso estandarizado, en relación con lo que hoy día se entiende por éxito. Luego cada una tiene su pequeño esquemita mental y no está mal alegrarse por los pequeños triunfos. Pero en un mundo monopolizado por el algoritmo, donde la viralidad tiene la máxima potestad, condicionando toda tu propuesta y obligándote a repetir la misma fórmula con la esperanza de repetir las mismas cifras que ocurrieron aquella vez de manera espontánea, creo que es bastante necesario parar el ritmo. Concederte margen de error y equivocarte. Dilatar las cosas en el tiempo y sobre todo hacer algo que te defina. Aunque no defina a nadie más, pero que te represente a ti de manera honesta. Y luego ya funcionará más o menos. Pero me da mucha pena ver cómo todas las personas que nos dedicamos al ámbito artístico, o incluso al periodismo y a la comunicación, están totalmente condicionadas por el ritmo vertiginoso de este sistema capitalista vampírico y chupóptero en el que vivimos. Lo más asequible es recuperar esa artesanía, ese hobby, esa pasión de hacer las cosas aunque no te dé ni cifras ni dinero, fama o éxito. Hay que priorizar estar contenta con lo que haces. También es cierto que hay que ser muy privilegiada o tener mucha suerte para poder hacerlo. Dedicarte al arte y que te vaya bien está muy condicionado por un contexto muy concreto, por una estabilidad económica y unas comodidades muy concretas. También me hace mucha gracia hablar del fracaso y de que la meritocracia no existe porque mi caso es la excepción que confirma el caso, porque vengo de la nada, de pronto estoy haciendo lo que me gusta y ganando mi dinerito. ¡No hablaba desde la primera persona ni intentaba predicar con el ejemplo! [ríe] Pero me abruma mucho la guerra por la atención de la gente. Competir existiendo tantos estímulos y con la atención tan descentralizada. Tienes que luchar a diestro y siniestro por destacar por encima de otras cuatrocientas personas. Es exasperante.

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Periodista de Cultura desde 1997. Lo último, 18 años en Diario de Mallorca (también como diseñador editorial). Antes recuerda haber pululado por Cadena Ser/Radio Mallorca, IB3 TV/Ràdio, Mondo Sonoro Balears, Youthing o Radioaktivitat, más diversas promotoras, productoras, agencias de comunicación, centros de creación y gestión cultural, etc. Ingresos extra como DJ y liante.

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