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Publicado el 8 marzo, 2024

Marc Seguí en Es Gremi

Fotografías de Clàudia Díaz
Crónica de Víctor M. Conejo
Marc Seguí en Es Gremi - Mallorca Music Magazine

Palma, sábado 2 de marzo de 2024

Baño Paisano

 Por Víctor M. Conejo
 Clàudia Díaz (ver galería)

Sale la banda y se explaya. Normal: el nivel está en la casa de manera evidente. Sale Seguí y hay explosión, cosa que no pasa siempre. Hay público que cuando sale quien protagoniza se queda como un cangrejo. Sala llena y coros en off, el primero el de Don Patricio. A la audiencia no le importó, porque ya desde el inicio quedó patente que no iba a ser un concierto sino una película de amor. Hubo mucho coro en off, tan legítimo como llevar un octavizador a la guitarra, pero ahí no deja de haber curro y redondeo pendiente.

Otro mallorquín emigrado que va lanzado para figura como un cohete, pasándose por casa a presentar nuevo trabajo. ¿Qué es un figura-cohete? Es quien decir “mú!” en su Instagram le reporta 7.000 megustas. ¿Había 7.000 personas en Es Gremi? No, pero ni falta que importa. La entidad de Marc Seguí, su música y su propuesta, está calando y encandilando en la Península, donde ya hay que situarla entre enérgica y poderosa, mas lo importante: de camino a hercúlea. Mallorca: deja de cumplir con el tópico de que te enteras de las cosas relevantes dos años después. Espabila que te pierdes la vida real.

Sobre dicha entidad, la de Seguí se basa en lo onírico e hipercolorido, y así fueron los vídeos en pantalla. Algo nervioso como él mismo reconoció (“Estoy nervioso, eh cabrones, que lo sepáis y no me suele pasar”), vistió de sorprendente gris integral, siendo lo único gris de la velada. Primero por la banda, para quienes a la tercera canción ya pidió ruido. Sorprendente también fue su aporte inicial quasimetalero.

En las maneras de Seguí sobre el escenario no hay mentiras ni pinochos, sino cada vez más proximidad a las cinco estrellas. Se confesó nervioso, pero por contra estuvo efervescentemente suelto. Casi gigante. Da hambre y gula estar pendiente de hasta dónde puede evolucionar como compositor y como animal de escena. Metió en la sala sus canciones y sus intenciones, hasta permitiéndose primerísimos primeros planos porque sabe hacerlos estilosos (“Esta es de mí para ti, que estás por ahí aunque no sepa dónde”).

Un concierto es un buen concierto cuando cumple expectativas pero también, obligado, cuando contiene momentazos. Algunos salieron de su comunicatividad sincera y verdadera con su público (“No me gusta ponerme triste en los conciertos, pero sé que a vosotros os gusta”), y otros de lo imprevisto: pareja y familia repartieron folios con un “Mallorca t’estima molt”, y el artista reveló que no sabía nada de la encantadora performance. Tanto le llegó que sentado se quedó.

Más pluses: el genial vídeo con Xavibo, hiperacelerados y haciendo como que no llegan. Si hasta ahí el concierto había navegado con jaleo y flow, con el otro mallorquín se llegó al tsunami: su complicidad y entendimiento fue gigantesco, y así se palpaba la energía que chorrearon juntos. Se diría que era mirarse y decirse no-verbalmente “contigo, loca”. Como colofón, spoiler del invitado al revelar que “antes de verano va a pasar algo”.

Parecía que no hacían ná pero llegó a apoteósico. Tras ello, anuncio de que “vienen las canciones tristes”. La magia y el triunfo de un concierto también se detecta cuando, casi sin darte cuenta, ves cómo un anuncio de esa tesitura concluye en el público cantando el himno del Real Mallorca.

Más pluses: la voz sobrenatural del segundo invitado de la noche, el gallego también guitarrista Carlos Ares. Con esas armas hubo nubes y hubo cielos. Pepinos, en jerga de barrio bajo. Como un pepinazo es el último single de Seguí “Muuurakami”, que sonó mayestático. Solo había una manera de seguir parriba y tirarse muy parriba: mencionar a Pimp Flaco.

La receta Seguí-Flaco hierve, y lo que hierve no se tapa. En definitiva y como clausura, el bolo del mallorquín emigrado superó expectativas. Las del público, las suyas propias y las de sus mentados abuelitos, presentes en la sala. Final casi obligado y desde luego esperado con “Mariposas” y el repepinaco “Tiroteo”, además arrancada muy estilosamente a capela. Todo rediós en la sala cantando a una, claro. “Abuelito, aquesta va per voltros”, dijo. Y se bajó al público a bañarse entre paisanas y paisanos.

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Publicado por:

Periodista de Cultura desde 1997. Lo último, 18 años en Diario de Mallorca (también como diseñador editorial). Antes recuerda haber pululado por Cadena Ser/Radio Mallorca, IB3 TV/Ràdio, Mondo Sonoro Balears, Youthing o Radioaktivitat, más diversas promotoras, productoras, agencias de comunicación, centros de creación y gestión cultural, etc. Ingresos extra como DJ y liante.

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