
Ciclo “Friday I’m in Love”: 11 aniversario de Espora Records con ĠENN + The Marzipan Man + Toni Cobretti & The Borderlines
Viernes 24 de abril en la Sala Zero de Es Gremi
Celebrando once años de resistencia de Espora Records
Julio Molina
Antonio Sureda (ver galería)
Tener un grupo de rock en el siglo XXI es complicado, montar una sala de conciertos es cosa de valientes, sin duda, pero tener un sello discográfico independiente para editar discos, sin más interés que llenar el alma propia y el de sus fieles compradores y seguidores, es sencillamente un acto de resistencia. O qué coño, ¡es un milagro! Y llevar en ello once años, merecía sin duda una celebración como la que se gestó el pasado viernes en la Sala Zero de Es Gremi, dentro de su ciclo “Friday I’m in Love”.
La música en directo estaba llamada a ser la protagonista de la noche, pero no nos engañemos, había otro motivo tan importante o más, y es el reconocimiento y agradecimiento por los años de dedicación y labor al frente de Espora Records por parte de su director y alma mater Pinxo, el que (seguro contra su voluntad) se erigió también como merecido protagonista de la noche, ya que no paró de recibir felicitaciones y muestras de agradecimiento por parte de los presentes. Pero vayamos al turrón.

Abría la noche el hombre de mazapán, The Marzipan Man, o lo que es lo mismo, el experimental e íntimo proyecto de Jordi Herrera, que desgranó canciones deliciosas cual susurros eléctricos llenos de matices con los que demostró que se las apaña perfectamente solo en el escenario a base de carisma y dominando con autonomía un discurso sinuoso y lleno de lirismo naíf, con el que confirmó lo que ya sabíamos muchos: que estamos ante uno de los activos más singulares y ricos de la escena independiente balear. Regalazo su cierre con el su inesperada y customizada versión del «Where is My Mind» de The Pixies.

Otra mente inquieta, Toni Cobretti (Escorpio, The Last Dandies), subió al escenario empuñando su heredada guitarra de metacrilato, cual reliquia familiar, dispuesto a elevar el listón a base de post-punk ochentero y texturas abstractas.
Acompañado en el tramo final del concierto por Gracjan Gralic al bajo y Javi Sanz a la batería, inyectaron entre un público hipnotizado y expectante una buena dosis de energía oscura y catártica, influencia heredada sin duda de su añorado y desaparecido tío Pere Pla (Forats Negres, Furnish Time) que seguro también disfrutó del concierto desde algún lugar lejano en el espacio y el tiempo.
Las estrellas de la noche, ĠENN, llegaban desde Brighton y aparecieron en el escenario poco tiempo después de la hora prevista, ante los cientos de ojos curiosos y bocas abiertas que agradecimos ese primer fogonazo «Part 2», que fue la confirmación de que nos encontrábamos ante algo que no habíamos visto nunca antes. Sea por su desbordante propuesta escénica y desacomplejada identidad étnica debido a su origen maltés, o por esa capacidad para mezclar con naturalidad los multinacionales orígenes de sus miembras (también británicas, jamaicanas y portuguesas).
Sea por lo que fuere, si los que hicimos los deberes vimos ya algo interesante en su disco, con su enérgica propuesta en directo descubrimos que su respuesta sobre el escenario a cara de perro, crece exponencialmente, gana en todos los sentidos y entendemos ahora más aún porque Pinxo (que tiene siempre el olfato afilado), había pensado en ellas como regalo para celebrar sus más de diez años de resistencia independiente disquera.
ĠENN, o lo que es lo mismo, Janelle Borg (guitarras), Sofía Rosa Cooper (batería) Leona Farrugia (voz) y Leanne Zammit (bajo), pueden presumir a pesar de su envidiable juventud de manejarse con una dignidad pasmosa entre post-punk y el folk mediterráneo, demostrando que las fronteras estilísticas o de género (en todos los sentidos imaginables) son cosa del siglo pasado, y que hay una nueva generación de músicos como ellas que solo entiende de emoción y confianza instintiva en un repertorio que ha conquistado a medios especializados como la BBC, KEXP, Pitchfork o The Independent.
Cerraron con «Days and Nights» y «Reverberations» un concierto generoso y lleno de detalles atractivos que dejaron con muy buen sabor de boca a todo el mundo, especialmente a esa parte del público que no conocía la propuesta pero que se dejaron sorprender, comprobando también en sus propias carnes y espíritus que “música + Malta” no siempre es igual a Eurovisión.
Gracias Pinxo, y como dicen en las fiestas los padrinos sicilianos: Cent’Anni!











































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