
Presentación del primer disco de Mòpia
Viernes 24 de abril en el Teatre Xesc Forteza de Palma
Josep Oliver (trombón, trombón de pistones, dirección y composición), Jaume Rosselló (guitarra eléctrica y composición), Pere Miquel Molina (saxo alto y flauta), Miki Ramón (saxos tenor y soprano, clarinete y flauta), Javier Nieto (saxos alto y barítono), Tomàs Montero (saxo tenor y clarinete bajo), Jaume Blàzquez, Samuel Martínez y Dialen Niang Ka (trompeta y fliscorno), Sergio Vicente y Diego Riudavets (trombón), Joan Frontera (piano y teclados), Josep Sina (bajo eléctrico) y Toni Beltrán (batería).
Todos los terrenos y todas las fronteras
Miguel Ángel Seguí
José Luis Luna (ver galería)
El pasado viernes 24 de abril tuvo lugar una actuación especial en el Teatre Xesc Forteza de Palma. Mòpia es un grupo que fusiona jazz y metal, y presentaban su álbum debut, de título homónimo y autoeditado en febrero de este año. Personalmente me agrada que salgan proyectos así, combinando estilos musicales diferentes que puedan habitar un terreno común desde los ámbitos particulares de cada género musical.
Para quien no los hubiera visto o escuchado todavía, supongo que la sensación sería estar a la expectativa de ver qué puede ofrecer una mezcla de estilos tan poco habitual. Ya había tenido la ocasión de escucharlos en la actuación de la FiraB! en Es Gremi en noviembre del año pasado, y tuve la sensación de que algo positivo se estaba gestando que espero tenga continuidad.
Se iniciaba el concierto con la primera canción del disco, «Ready to die», cuya intro abre el camino a las notas iniciales de una canción que puede convertirse en himno reconocible del grupo en manos de Jaume Rosselló (guitarrista y compositor). Ese inicio, que da entrada sin miramientos a la energía que proporciona la fusión al incorporarse los metales a la canción, le da ese carácter épico, acrecentado más con la escucha en directo, con mezclas de melodías intercaladas, y sin faltar el solo de guitarra. Todo junto se relaciona con el sentido del tema, que es vivir en este mundo desbocado que parece no llevar a una alternativa humanamente sana de convivencia, a menos que pongamos remedio a tiempo.
A partir de ese inicio se fueron sucediendo los siguientes temas del disco, presentados por Josep Oliver (trombonista, compositor y director). Sonaron temas como «If you then I» que representa la discusión entre dos personas, simbolizando los vientos el eterno bla-bla-bla de una discusión, con la guitarra introduciendo lo que se puede entender como el enfado posterior, acrecentado por la orquesta. Quedamos a la expectativa de saber si hay o no reconciliación posterior al final.

«Post-pandèmic jazz fusion»es una breve demostración del nuevo estilo de composición que se generó en el jazz después de la pandemia. «Background Music to be played in a Shopping Mall in Shibuya» es una composición para definir las diferencias culturales (en este caso entre Japón y España) en actos cotidianos como puede ser la música de fondo que ponen en un centro comercial. En Japón usan jazz, cosa que sería extraño escuchar en un centro comercial de por aquí, lo que pone de manifiesto la diferencia de sentido en el uso de la música.
La parte más melódica del concierto estuvo representada por temas como «Enroc», canción para dormir a un hijo en brazos, magnificada en esta ocasión en su composición orquestada. Y también «Maria Enganxa», nuestra figura cultural usada para asustar y proteger a los niños y niñas de peligros reales.
«Kein Flug mehr, bitte!» tiene una mirada de doble significado. La idea inicial sobre la saturación de vuelos que puede padecer en un momento determinado un músico cuando está de gira, acoge en este caso también la saturación de vuelos que tenemos en Mallorca debido al incremento del turismo. Toda la sonoridad de la canción puede ser sentida por cada uno que haya estado en un aeropuerto masificado, o que por diversas circunstancias tenga que coger vuelos a menudo.
La parte más heavy del concierto llegó con «The Toxic Avenger», un recordatorio de los cómics y personajes de serie B de los 80. Cabe destacar de este tema lo contundente que sonó la parte en la que se mezclaban ritmos thrash metal con la big band sonando como en el free jazz de los 60, combinación explosiva que en directo sonó muy bien, para luego enlazarlo con un teclado a cargo de Joan Frontera que lleva a una parte más funk al final de la canción. En definitiva, fusión en estado puro.

Quedaba para el final volver a tocar a modo de bis «Ready to die», para mostrar que la maquinaria Mòpia funcionó bien ensamblada durante la actuación, dejando al público con buenas sensaciones y pensando en el trabajo bien hecho.
Escuchar a Mòpia es habitar el lugar que permite la fusión, más allá del espacio sonoro que nos encontramos en los espacios particulares de los géneros musicales. Con el heavy o el thrash metal tenemos energía rocosa, ritmos acelerados y potencia, con el jazz, la melodía, la emoción, la energía y muchas cosas más. Todo junto nos permite explorar un terreno en el que no caben las fronteras y que muestran lo artificioso de poner etiquetas a la música. A veces las necesitamos para reconocernos en lo que escuchamos, pero no tendría que ser óbice para entregarnos con los oídos atentos y la mente abierta a lo que surja de la fusión.
Merece la pena escuchar su primer disco, esperando que sea el primero de una trayectoria con continuidad. Y si no quieren estar en la inopia no hay que perderse el próximo concierto de Mòpia.
Publicado por:
Fotógrafo de la escena musical española y local desde 2010.
Colaborador de festivales y revistas de ámbito nacional, ha expuesto en diversas ciudades españolas y europeas.
Fotógrafo en Mallorca Music Magazine.






































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