
Con La Paloma + Saïm + Zulú Zulú + DJ Amable + DJ Cobie
Viernes 6 de febrero en la Sala 1 de Es Gremi (Palma).
Ruido, baile y resistencia
Carlos Fernández
Marina Rueda (ver galería)
Las puertas de Es Gremi se abrieron a las 20:30h, con la promesa de una noche larga y diversa para celebrar los diez años de Maraca, pero el arranque se hizo esperar. Aunque Zulú Zulú estaba anunciado para las 20:45, no fue hasta casi tres cuartos de hora después cuando la música empezó a sonar. La sala tardó en llenarse y no fue hasta pasadas las nueve de la noche cuando el goteo de público comenzó a ser constante, marcando un inicio algo frío para una cita que merecía más calor desde el principio.
Aun así, Pep Toni Ferrer no necesitó demasiados estímulos externos para poner en marcha la maquinaria. Zulú Zulú, que hasta hace poco había funcionado como trío, se presentó esta vez en formato individual, con Ferrer convertido en hombre orquesta. Referente indiscutible de la música alternativa en Mallorca y Balears —ya sea desde Bubota Música o Estudis Favela—, ofreció una actuación potente, expansiva, donde el pop-rock progresivo se mezcló con destellos psicodélicos y ritmos africanos. Una propuesta que fue creciendo poco a poco y que consiguió arrancar los primeros bailes de la noche entre el todavía escaso público presente.
Con Saïm llegó el golpe sobre la mesa. Guitarras afiladas, energía desbordante y una actitud que desprendía verdad desde el primer acorde. La banda desplegó un directo contundente, cargado de rabia bien canalizada y con los primeros conatos de pogo asomando entre el público. Canciones interpretadas con un brío espectacular, demostrando tablas y, sobre todo, disfrute sobre el escenario. Más de diez años después de sus inicios, sonaron sólidos, seguros y tremendamente convincentes. Una de esas actuaciones que te reconcilian con el directo y que dejan claro que hay grupos a los que no se les debería perder la pista… ni esperar otros diez años para volver a verlos.

El plato fuerte de la noche llegaba desde Madrid. La Paloma, cabeza de cartel, aterrizaba en la Sala 1 para presentar su último LP «Un golpe de suerte». Pero paradójicamente, la suerte no acompañó en el inicio. Tras apenas dos canciones, «En mucho tiempo», canción que cierra el álbum, y «Sé lo que quiero», el concierto tuvo que detenerse por problemas técnicos con los in-ears, obligando a un parón inesperado. El posterior regreso al escenario se sintió algo frío, y ese coitus interruptus inicial dejó el ambiente ligeramente descolocado.
Sin embargo, poco a poco el trío —convertido en quinteto para esta gira— fue recuperando el pulso. A medida que avanzaba el set, el público empezó a entrar de nuevo en calor, conectando tanto con los nuevos temas como con canciones que ya forman parte del imaginario del grupo. Himnos como «Quejas célebres», «La edad que tengo», «Bravo Murillo» o «Palos» sirvieron para reconectar emocionalmente con la sala y devolverle al concierto la intensidad que se había visto interrumpida al inicio.
El cierre de la noche corrió a cargo de los DJ Amable y Cobie, que pusieron el broche final a una celebración que, pese a los contratiempos, cumplió con su objetivo principal: reunir a la escena, celebrar diez años de Maraca y recordar que, incluso cuando no todo sale perfecto, la música sigue siendo el punto de encuentro.







































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