
Festival Cranc Illa de Mallorca
Viernes 8 de mayo de 2026 en las salas Zero y 1 de Es Gremi (Palma).
Con Temples + Mujeres + Raya Diplomática + Amable + Fin del Mundo + Lame + Malànima + Pointlist DJ set
Viernes perfecto del Festival Cranc en Es Gremi
Patricia Gelabert
Carlos Fernández (ver galería)
La tercera edición en Mallorca del Illa de Menorca Festival Cranc nacido en la isla hermana hace ya diez años, ofrecía a los mallorquines tres días de mucha música. La del viernes convirtió Es Gremi en una de esas noches pensadas para gustar tanto a quien lleva toda la vida encadenando festivales como a quien simplemente quería acabar la semana entre guitarras y cerveza fría. El cartel reunía a artistas como Temples, Mujeres y Raya Diplomática, tres maneras muy distintas de entender el rock alternativo actual pero perfectamente compatibles dentro del ecosistema Cranc: psicodelia elegante, garage acelerado y sarcasmo postpunk compartiendo espacio sin demasiadas etiquetas ni postureo.
Desde primera hora se respiraba esa sensación de festival pequeño que todavía conserva algo de escena local y punto de encuentro. Corrillos en la entrada del complejo, gente comentando horarios mirando el móvil, y un público bastante diverso —menos uniforme de lo habitual en según qué festivales indie—, que fue llenando la sala progresivamente mientras sonaban las primeras bandas. El Cranc lleva años construyendo precisamente eso: una identidad propia alejada del algoritmo festivalero y más cercana a la idea de comunidad musical.
Abrió el festival el menorquín Malànima en la Sala Zero, llevando al evento el momento más introspectivo de la noche, moviéndose entre sintetizadores envolventes, pop emocional y cierta oscuridad.

Los primeros en actuar en la Sala 1 y agitar la noche fueron Raya Diplomática, que jugaron constantemente entre el caos y el control con un directo incómodo en el mejor sentido posible. Su mezcla de ironía, punk nervioso y actitud performativa queer conectó especialmente con las primeras filas, entregadas a una propuesta que funciona casi mejor cuanto más imprevisible se vuelve. En algunos momentos daba la sensación de que cualquier cosa podía pasar sobre el escenario, y probablemente ahí reside buena parte de su gracia.
Después del arranque más imprevisible de la noche, Lame subió todavía más la intensidad con uno de los directos más abrasivos del viernes con su spoken word. Actitud frontal, guerrera, y una energía prácticamente constante durante todo el set terminaron de activar a una sala zero que ya empezaba a sentirse cómoda dentro del caos. Su concierto funcionó como ese momento en el que el festival deja definitivamente atrás la tibieza inicial y entra de lleno en dinámica de madrugada, aunque todavía no fueran ni las doce.

El cambio de registro llegó con Temples, seguramente el nombre más esperado del cartel. Los británicos transformaron Es Gremi en algo mucho más hipnótico y elegante, apoyándose en reverberaciones infinitas, bajos envolventes y una psicodelia muy medida que sonó especialmente bien en los momentos álgidos del concierto. Frente a la urgencia punk que había dominado buena parte de la noche hasta entonces, apostaron por una experiencia más atmosférica y contemplativa, casi suspendida en el tiempo. Su directo confirmó además algo que muchas bandas de revival psicodélico no consiguen mantener con los años: personalidad propia más allá de la estética.
Después sería el turno de Fin del Mundo, que aportaron uno de los momentos más emocionales de la jornada. La banda argentina encontró el equilibrio perfecto entre distorsión y melancolía con un sonido que por momentos recordaba al emo noventero más luminoso y al indie guitarrero latinoamericano contemporáneo. Su concierto, el primero de su gira y primera vez en Mallorca, conectó especialmente con un público que a esas alturas parecía dispuesto a abrazar cualquier propuesta honesta que se subiera al escenario.

El cierre más explosivo quedó finalmente en manos de Mujeres. Resulta difícil añadir algo nuevo sobre una banda que lleva más de una década haciendo exactamente lo que promete: canciones rápidas, guitarras urgentes y cero intención de bajar pulsaciones. Lo suyo volvió a funcionar como una descarga colectiva inmediata, encadenando himnos de garage punk que el público coreó como si fueran clásicos. Entre pogos poco moderados, con Javi Calvo capitaneándolos, cerveza volando cerca de las primeras filas y una sala completamente entregada, acabaron firmando uno de esos cierres de festival pequeños que consiguen sentirse enormes.
El resto de la velada siguió desde la cabina de la mano de los portugueses Pointlist en modo DJ set y el barcelonés Amable, cerrando una noche más un viernes perfecto en Es Gremi.














































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