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Publicado el 22 septiembre, 2026

Macaco de Es Gremi

Macaco en Es Gremi · Mallorca Music Magazine

Domingo 20 de septiembre en la Sala 3 de Es Gremi (Palma)

Es Gremi voló, subió y bajó con Macaco (sin alas)

 

Andrea Arroyo
Nena Carbonell (ver galería)

La Sala 3 de Es Gremi estaba prácticamente llena este domingo de buen ambiente y de ganas de reencontrarse con Macaco. El artista llegaba dentro del ciclo Directes Estrella Damm 150 y con «Futuro ancestral» bajo el brazo, su nuevo álbum con el que vuelve a sus raíces y mantiene esa manera tan suya de mezclar estilos y mensajes.

Salió al escenario con «Si te pierdes, silba» y continuó con «Pasaste tú», de su último trabajo. Desde el principio quedó claro que las canciones no iban a sonar exactamente como en el disco: sobre el escenario, Daniel Carbonell y la banda jugaron con los temas, los estiraron, los transformaron y dejaron espacio para la improvisación.

La bandera de Palestina tomó protagonismo sobre el escenario cuando llegó «Que se ponga de moda el amor», enlazada con «Atreverse a vivir» y cerrada de una forma especialmente bonita, casi en un susurro. También hubo tiempo para recordar cuánto hacía que la banda no pasaba por la isla. Y entonces sonó «Volar». Y Es Gremi voló, esta vez, sin alas.

Hicieron un recorrido por algunos de sus temas, entre historias, reflexiones y conversaciones con el público. Las canciones no terminaban necesariamente con la última letra: volvía a ellas, jugaba con los músicos y dejaba que respiraran. Ese ritmo pausado fue quizá una de las notas discordantes de la noche. Algunos mensajes se alargaron más de la cuenta y, por momentos, se escuchaba más a quienes charlaban entre el público que al propio escenario.

Con «No encajo» llegaron los movimientos de cadera y el baile desencajado se extendió por todo el público. Porque en los conciertos del grupo hay mucho de eso: movimiento. Sus canciones mezclan rumba, reggae, pop, sonidos latinos y electrónica, y consiguen llevar al público de un ambiente a otro sin perder nunca el hilo.

Carbonell recordó la importancia de ser “naranjas enteras y no medias naranjas”: aprender a sentirnos completos por nosotros mismos, sin vivir a la espera de alguien que llegue para completarnos. Con esa reflexión introdujo «Quiéreme bien» y después, dio paso a uno de los momentos más íntimos de la noche con «Love Is the Only Way». Se bajó del escenario y, rodeado de todo el público agachado a su alrededor, habló de cómo, en tiempos en los que el individualismo parece ganar terreno, cantar juntos puede conseguir algo tan sencillo como extraordinario: que todos los corazones laten al mismo compás y, durante unos minutos, la sala se convirtió en un coro.

Macaco en Es Gremi · Mallorca Music Magazine
Panorámica del grupo

Con los acordes de «Moving» la sala volvió a venirse arriba. Una de esas canciones que no necesitan presentación: empieza y el público canta. El grupo había prometido jugar y dejó que fuera la gente quien decidiera qué sonaba después. Así sonaron «La distancia», «Una conexión» y «Un recuerdo» antes de recuperar la energía con «Tengo», donde volvió a dejar espacio para la improvisación y a desplegar sus recursos sobre el escenario.

Ya en la recta final llegó el momento de presentar a los integrantes de la banda, que aprovecharon para desplegar todo su talento y demostrar el potencial de cada instrumento. Entre medias, sonaron otros temas como «Blue» y «Lo quiero todo».

Se fueron del escenario. Parecía el final. Pero nadie en la sala se movió demasiado. Volvieron para el bis con «Coincidir», una canción de la que Macaco contó que en su momento no parecía tener demasiado recorrido en radio y que, sin embargo, con los años ha terminado acumulando millones de escuchas.

Ahora sí, llegó la despedida. Macaco levantó la mano, casi rozando el techo, para entonar «Con la mano levantá». Y toda la sala hizo lo mismo.

Manos arriba para poner el broche final a un concierto “dinámico y sin prisas”, tal y como había prometido desde el principio. Una noche de música, baile, historias, improvisación y mensajes. De canciones conocidas, de naranjas enteras y de corazones cantando al unísono. Y, sobre todo, de esas noches que dejan algo más que música al salir de la sala: una noche bonita, cargada de buenas vibras.

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Publicado por:

Dinamitzadora cultural, apassionada de la música, l’art i la comunicació. Redactora, fotògrafa i col·laboradora de diferents mitjans de comunicació escrits de l’illa des del 2007. Ha realitzat diferents exposicions fotogràfiques de sensibilització social a l’illa.

Periodismo y Comunicación Audiovisual de formación, Marketing de profesión. Abulense afincada en Mallorca; aficionada a la música, viajar, fotografía, a la montaña y a los amaneceres.

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