
Sábado 20 de junio, Santuari de Consolació, Sant Joan.
Previa y postfiesta con DJ Conejomanso.
AMA: Maria Arnal dueña de la noche
Carlos Fernández
Luis Sergio Carrera (ver galería)
Hay conciertos que empiezan cuando se apagan las luces. Otros lo hacen mucho antes. El de Maria Arnal comenzó dos horas antes del primer acorde, cuando las primeras colas empezaron a dibujarse a los pies del Puig de Consolació.
Mientras el sol caía sobre Sant Joan, Conejomanso fue hilvanando una sesión compuesta únicamente por música hecha en Balears. Temazo tras temazo para acompañar el atardecer —o el sunset, como dictan ahora las redes sociales— y demostrar que hay otra manera de vivir estos momentos. En La Lluna en Vers el espectáculo empieza mucho antes del primer acorde y no necesita filtros: basta con buena música, una bebida fría y la conversación pausada de quienes han venido a compartir una noche especial.
A las diez en punto, con la mayoría de localidades vendidas, apareció Arnal. Desde el primer instante quedó claro que aquello no iba a ser un concierto al uso. Cada movimiento, cada foco, cada transición y cada intervención estaban medidos al milímetro. Música, iluminación y danza formaban parte de una misma obra donde apenas existía espacio para la improvisación.
Y ahí es donde el título de su último disco adquiere todo su sentido. «AMA» habla de ser dueña, y María Arnal lo fue durante toda la noche. Dueña del escenario, del silencio y de la atención del público. Pero también puede leerse como una invitación a amar: la música, la memoria, la experimentación y esos eventos culturales que Fundació Mallorca Literària, con el apoyo del Consell de Mallorca, lleva años convirtiendo en una seña de identidad del verano mallorquín.
Hoy escucharéis canciones de este último disco, canciones inéditas creadas para este espectáculo
y otras que irán apareciendo en el futuro. Los que venís por mis anteriores proyectos
también escucharéis alguna… no muchas”.

Así fueron apareciendo composiciones inéditas como «Espejo», «TedTalk» o «Esquinitas», junto a momentos de enorme intensidad como «Por tus penas», cuya parte final derivó casi en una pieza de danza contemporánea antes de enlazar con «Meua». Tampoco faltó la reinterpretación de «El cant de la Sibil·la», que ya había grabado junto a Marcel Bagés en «Clamor», ni el recuerdo a aquella etapa con canciones como «Meteorit ferit» y, especialmente, «Tú que vienes a rondarme», recibida con una de las mayores ovaciones de la noche.
El humor también tuvo su espacio cuando presentó «La virgen roja», compuesta para la película homónima. “Esta es la canción con la que perdí el Goya… pero no pasa nada. Perdí contra La Tania por la película de C. Tangana sobre Yerai Cortés («La guitarra flamenca de Yerai Cortés»), y al final nos hemos hecho amigas”, comentó provocando las risas del público.
La conexión con Mallorca estuvo presente durante toda la noche. Sobre el escenario la acompañaban dos artistas mallorquines: Pau Riutort, productor del disco además de responsable de teclados, mezclas y percusión, y la bailarina Laura Lliteras, imprescindible para entender la dimensión visual del espectáculo. La propia Arnal recordó que esta era ya la cuarta o quinta vez que actuaba en la isla antes de confesar: “Me gusta muchísimo este festival. Soy su target. Si fuera mallorquina vendría cada año.” comentario que provocó risas y aplausos entre el público.
El momento más íntimo llegó antes del bis. La artista explicó que «AMA» nació tras descubrir un verso de Safo que terminó marcando todo el disco: “Lo que te queda por decir, te quedará por llorar”. A partir de esa idea construyó un trabajo dedicado a una prima fallecida por Sida durante los años ochenta, una enfermedad que durante mucho tiempo permaneció envuelta en el silencio de tantas familias.
Con este disco quería llorar esas palabras que no supe decir en su momento,
y hacerlo desde la música y desde el baile
No hizo falta añadir mucho más. Durante hora y media, María Arnal fue tejiendo un espectáculo donde el silencio se transformaba en canciones, el dolor en movimiento y la memoria en belleza.
La Lluna en Vers volvió a demostrar por qué es uno de esos festivales donde el continente importa tanto como el contenido. Porque bajo la luna de Sant Joan, Maria Arnal no solo presentó un disco. También nos recordó que todavía existen lugares donde la música se vive antes que se comparte, donde el recuerdo pesa más que la publicación y donde amar sigue siendo, quizás, la forma más hermosa de estar presentes.













































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