
Jueves 6 de agosto en Calvià
Siempre sí a Sidecars y Miss Caffeina
Patricia Gelabert
Carlos Fernández (ver galería)
La noche del jueves 6 de agosto volvía a teñirse de música en directo en Es Jardí. Una jornada marcada por el pop-rock nacional que arrancaba en el escenario La Isla con nuestros queridos Komodo García como teloneros, y que tendría como grandes protagonistas en el escenario principal a Sidecars y Miss Caffeina, dos bandas con una larga historia a sus espaldas y un repertorio capaz de conectar con varias generaciones de público.
La noche comenzaba con los locales poniendo la primera banda sonora a una velada que iría creciendo poco a poco hasta desembocar en el doble plato fuerte de la jornada.
Después llegaba el turno de Sidecars, que aterrizaban en Mallorca para reencontrarse con su público y repasar algunas de las canciones que han marcado la trayectoria de la banda. El grupo madrileño hacía avanzar la noche entre guitarras, estribillos reconocibles y letras que hablan de relaciones, recuerdos y esas pequeñas historias que terminan convirtiéndose en canciones.
Sonaron canciones tan reconocibles como «Hasta que cierro los ojos», «Fan de ti» o «Amasijo de huesos», y agradecieron al público que, pasaran los años que pasarán, siempre los recibían con mucho calorcito del bueno (esta vez también por los 38 grados a la sombra).
La noche continuaba después con Miss Caffeina, que regresaba después de un tiempo sin tocar aquí. “Encantados de estar aquí, hacía mucho que no veníamos a tocar. No recordábamos el calor”, reconocía la banda desde el escenario antes de explicar el motivo principal de su visita: presentar «Buena suerte», su último trabajo discográfico.
El nuevo álbum se convirtió en uno de los ejes de la actuación. Un disco que, como explicaban durante el concierto, habla de las diferentes fases del duelo y que encontraba en «Intemperie» una de sus primeras paradas. Antes habían sonado «Buena suerte», con ese “que vaya bonito, me sacaré el veneno de a poquitos”, y «Fuego».
El viaje continuaba con «Verano silencioso», con esa imagen de mirar hacia atrás y parecer cansado. La banda iba alternando las canciones más recientes con algunos de sus temas más reconocibles, construyendo un repertorio que recorría distintas etapas de su carrera.
«Debería estar brillando» daba paso a una de esas letras que hablan de intentar avanzar sin conseguir desprenderse del todo de lo que queda atrás. También hubo espacio para hablar de cambiar de rumbo con «Hoy va a ser el día».
La noche avanzaba entre recuerdos y heridas que todavía escuecen, y con esa idea llegaban canciones como «Venimos», «Detroit» y «Capitán», esta última acompañada de un mensaje tan directo como su letra: “Si tienes valor, reconoce tu deuda y adiós”.
Pero Miss Caffeina todavía tenía preparados varios cambios de registro. La banda introducía «Me voy» explicando que hay canciones que hablan de marcharse de un lugar en el que ya no te sientes bienvenido, de esos momentos en los que entiendes que quizá ya no tienes que estar ahí. Y decidían mezclar ese sentimiento con su particular visión del reguetón.
El concierto también tuvo espacio para bajar las revoluciones. “Hay canciones más lentas que no se tocarían en un festival. Hay momentos para todo y esta canción es una que no podemos dejar de tocar. Quien nos conoce y sabe de esta canción, sabe de qué va sin necesidad de explicarlo”, contaba Alberto antes de interpretar «Reina».
Después, la energía volvía a crecer con «Oh Long Johnson», y «Mira cómo vuelo».
Y llegaba entonces uno de los momentos más reconocibles de la noche. Antes de «Que seas feliz», la banda planteaba una situación que muchos de los presentes podían reconocer: conocer a alguien, enamorarse, imaginar una vida juntos, pensar en casarse, en los hijos, en una casa… y descubrir apenas una semana después que esa persona estaba preparada para otra historia.
Una escena convertida en canción que daba paso a dicha canción y, finalmente, a «Para toda la vida», poniendo el broche a una actuación en la que Miss Caffeina consiguió recorrer buena parte de su universo emocional: el duelo, las despedidas, los amores que no funcionan, la necesidad de marcharse y, sobre todo, la posibilidad de volver a empezar.
Con Sidecars y Miss Caffeina compartiendo cartel, la noche del 6 de agosto dejó en Es Jardí una de esas jornadas que es difícil de olvidar. Una noche de guitarras y letras coreadas por un público que encontró en dos de las bandas más reconocibles del pop-rock nacional la banda sonora perfecta a otra noche de verano que las altas temperaturas no conseguirán empañar.
🙂 El toque oscuro que le da Miss Caffeina a sus directos y que mejora considerablemente las versiones originales de estudio. Acierto total.
🙁 La huida de gran cantidad de público al terminar el concierto de Sidecars. Una pena no darle oportunidad al conciertazo que venía después.






















































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