
La profundidad de las canciones no solo viene determinada por la melodía, la voz o el ritmo. Muchas veces es el mundo interior de los artistas que trata de buscar un lugar en el exterior de su cuerpo y de su mente, transformándose en canción. Es precisamente lo que ocurre con el segundo tema del proyecto en solitario del mallorquín J.Obrador (nombre artístico de Joan Obrador), que no pretende conquistar a oyentes, sino experimentar una especie de psicología liberadora. Trata de gritar a través de la música sus pensamientos más íntimos, que se esconden bajo la piel y que no son fáciles de expresar.
«Com mai» es más instrumental y agresiva que su primer tema «Cadires volen», pero guarda matices personales y un fuerte equilibrio entre sensibilidad y fuerza musical. Este pop/rock alternativo, es una propuesta honesta con la que Obrador nos invita a pararnos y a hacer un poco de introspección, a pensar en esos momentos en los que “disfrutas de una experiencia que hacía tiempo que no sentías” y que conseguían hacer que el mundo se detuviera en ese instante. Pero el paso del tiempo, la madurez, las experiencias vividas y el cambio personal, según nos explica el autor, llegan a “condicionar esta energía», distorsionando la percepción que tenías antes y convirtiéndola en algo mucho más realista, tanto para lo bueno y como para lo malo. Una reflexión musical sobre la necesidad de vivir sin morir, de gritar sin callar y viceversa.
La aventura minimalista de J.Obrador sigue su curso con el lanzamiento de este nuevo trabajo y repite fórmula: grabación en Leganés con el asesoramiento y el oído atento del productor, técnico y amigo Santi García (Ultramarinos Costa Brava), con Martín Brotons a la batería. Y es que Obrador deja bien claro que, a pesar de colaborar en otras bandas, esta es una apuesta por su proyecto personal, encargándose de la guitarra, el bajo y la voz.
El lanzamiento del tema viene acompañado del videoclip filmado y editado por Xavier Antich. Fuerza y dinamismo. Planos cortos con una única luz donde predominan las sombras. No hace falta color, el blanco y el negro pintan esa nostalgia que la canción quiere transmitir. La energía y complicidad entre Joan, Martín y sus instrumentos, son los únicos protagonistas del video, suficientes para lograr la combinación perfecta y que la fórmula funcione.
Como resultado, lejos de saturaciones y escenarios, J.Obrador nos ofrece una experiencia musical íntima, que merece la pena saborear sin prisa para reflexionar si se siente como siempre. O como nunca.
Publicado por:
Periodismo y Comunicación Audiovisual de formación, Marketing de profesión. Abulense afincada en Mallorca; aficionada a la música, viajar, fotografía, a la montaña y a los amaneceres.
























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