
Viernes 24 de julio en Calvià
Iván Ferreiro y todos los que importan
Patricia Gelabert
Carlos Fernández (ver galería)
La noche en Es Jardí empezaba en el escenario “pequeño” de La Isla con nuestros queridos Talleres Molina. Una previa potente a cargo de una banda de rock local que nos tiene acostumbrados a verlos siempre con sus monos, a punto para trabajar —o no— y que se encargó de calentar el ambiente antes del plato fuerte de la noche.
A las 22h, después de unos pequeños problemas técnicos que impedían empezar el concierto, Iván Ferreiro subía al escenario para presentar su gira “Hoy x ayer”, un recorrido por sus 35 años de carrera desde Los Piratas hasta su trayectoria en solitario. Una celebración de toda una vida dedicada a escribir canciones que, para muchos, ya forman parte de la banda sonora de la suya.

El concierto del gallego y su banda arrancaba con «Hoy por ayer», «Muertos» y «Toda la verdad». Y casi desde el principio Iván dejaba claras sus intenciones:
Hemos dispuesto este concierto de manera que lo podáis disfrutar. Por eso voy a hablar poco y no habrá bis. Ya somos mayores para andarnos con teatrillos. ¿Vamos del tirón? Luego no quiero movidas de ‘Otra, otra’.
La respuesta del público, por supuesto, fue un inmediato “¡Otra, otra!”.
Bienvenidos a la noche. Bienvenidos a casa.
Y casa fue exactamente lo que se construyó durante las casi dos horas y media de concierto. Una casa llena de canciones compartidas, recuerdos y personas que, de una manera u otra, han crecido con ellas.
«Casa» parecía el lugar perfecto para continuar: “En mi jardín, ahí reunidos, estabais todos los que importan”. Después llegarían canciones tan importantes como «Inerte», «M», «Te echaré de menos», «El dormilón», «El pensamiento circular», «Pájaro azul» y «Ciudadano A», entre muchas otras.
El repertorio fue saltando entre épocas y discos con la naturalidad de quien no necesita demostrar nada. Los Piratas aparecían una y otra vez, inevitablemente, como una parte fundamental de la historia de Iván y también de la de quienes llevaban años esperando volver a escuchar esas canciones en directo.
En «SPNB», Amaro Ferreiro se quedaba a solas con su hermano sobre el escenario. Un momento más íntimo dentro de una noche que, pese a estar construida alrededor de una gran celebración, nunca perdió la sensación de cercanía.
Después de casi dos horas de concierto llegaría el colofón final: «Años 80», «Turnedo» y «Mi coco».
Podríamos abrir aquí el eterno melón de si Iván Ferreiro fue quien inventó el indie en este país. Seguramente muchos ni siquiera se lo planteen. Pero de lo que no cabe duda es de que 35 años dan para muchas canciones. Y algunas de ellas ya forman parte, por derecho propio, de la historia de la música nacional.
Sobre el escenario, Iván estuvo acompañado por una banda formada por su mencionado hermano Amaro a la guitarra, Emil Saiz a la guitarra eléctrica, Xavi Molé a la batería, Pablo Novoa al teclado, Sergio Martínez Puga en teclados y acústicas, más Ricky Falkner al bajo. Una formación sólida que consiguió llevar al directo la amplitud de una discografía que abarca varias décadas y diferentes etapas, pero que sigue teniendo un mismo hilo conductor: canciones capaces de quedarse.
Quizá no queríamos que la noche terminara. Ni el concierto, ni esa sensación de haber pasado un rato en un lugar conocido. Porque hay artistas que no solo vienen a tocar sus canciones: vienen a devolverte a un momento, a una persona, a una época o a una versión de ti mismo que existió, pero que se ha transformado.
Y eso mismo decían las caras de los asistentes al salir de Es Jardí. Esa mezcla de felicidad y morriña que aparece cuando termina algo que llevabas mucho tiempo esperando.
Quizá eso sea, precisamente, lo que significa que 35 años de carrera hayan dejado huella.
Que cuando termine el concierto, todavía te quieras quedar un rato más.
Iván, te echaremos tanto de menos que no queríamos parar esta canción.














































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