
La Élite son Diosito (voz y voces) y Yung Prado (sintes; también da voces), que es lo mismo que decir que son David Burgués y Nil Roig. Dos amigos de toda la vida de Tàrrega, Lleida, que tras varios singles y EPs dieron con la tecla del nuevo punk en Nuevo Punk (Montgrí, 2022). La han vuelto a pulsar y de nuevo genialmente en Escaleras al cielo, ahora editado en su propio sello Discos GELE. Por todo ello, por sus melodías y temazos fieramente adherentes, y sobre todo por su directo fieramente pegajoso, están en un momento ideal: antes se oía hablar mucho de ellos, ahora todo el mundo sabe quiénes son. Con la máxima probabilidad su concierto en el Mallorca Live Festival (jueves 13 de junio, escenario Endesa, 23:25 h.) es uno de los más esperados. Tanto por quien ha estado como por quien, sí o sí, quiere estar.
¿Fuisteis a votar?
Yung Prado: No, yo no.
Diosito: Yo sí pero es como si no hubiera ido.
Fora bromes: dentro de vuestro punk hedonista de la noche, hacéis música sociológica, casi intelectual: tenéis descripciones de la realidad tipo «dientes de oro / me creo especial», certeras como trescientas páginas de ensayo, y en entrevistas habláis de «lupulaciones linfáticas». Por supuesto que quiero saber qué piensan La Élite sobre las recientes elecciones catalanas.
D: Que son de broma. No se puede ser optimista sobre ello. Hace ya tiempo que no tenemos ningún tipo de ilusión respecto de toda esa basura. Nos da completamente igual.
En el cartel del Mallorca Live Festival estáis en el tamaño medio de letra. O dicho de otra manera: en el segundo más grande. Diría que estáis en un momento muy especial en una carrera musical: la gente ya sabe quiénes sois. Tiene que molar mucho ser un recién llegado, confiar en las canciones propias y saber que se tiene un directo adictivo con el que sorprender y romper la madre. Pero ahora el público ya sabe de sobras quiénes son La Élite. ¿Habéis notado eso cuando salís al escenario?
D: Claro. Notamos que los conciertos funcionan muy bien. Y ya está.
YP: Que la gente conoce las canciones. Que las disfruta y las entiende. Ahora es incluso más fácil pasárselo bien y dar conciertos más guapos porque hay mucha más conexión.
En esa categoría artística se le suben a uno menos giraos al escenario.
YP: Cierto, pero como somos muy de pueblo nos lo tomamos bien. Y porque no nos lo acabamos de creer del todo.
Sigue habiendo bienvenida para todo el mundo que quiera subirse.
YP: Sí porque todo surge de manera muy fácil y muy natural. Sobre todo también porque al final ves pasar un año o dos y dices «joder, en la Apolo de Barcelona metimos mil quinientas personas».
Festivales hay que hacer, es lo que hay y más con lo que pagan en este país, el de la burbuja de los festivales y los sobrecachés. Pero intuyo que preferís estar en espacios más apretaditos [El dúo dio dos breves tandas de conciertos para solo cien personas y con la entrada a 1 euros que llamaron «Apretaditos Tour», para estar en contacto directo con sus seguidores y vinculado a la nueva versión que publicaron de su antigua canción «Vida de 1 €»].
YP: La verdad es que nos gusta todo en cada momento. Cada circuito funciona a su manera, y en febrero siempre encontramos ese momento para hacer el «Apretaditos». Nos encanta tener ahí a la gente que seguramente es la de siempre. Los festivales también nos gustan porque te ven muchas más personas, aunque haya unas más entregadas que otras. Y luego están las salas grandes, que es cuando dices «¡Guau! Hemos sido capaces de llenar esto».
D: De hecho lo que mola es poder hacer ese equilibrio entre unos cuantos festivales y algunas salas pequeñas, que es lo que hacíamos al principio.
Tengo un colega que definió los festivales, respecto a los artistas, de la manera más certera que he oído nunca. Uno, es todo tan grande que cuesta encontrar a quien se ocupe de las cosas digamos «pequeñas». Como se te acabe la cerveza durante tu bolo estás jodido, es imposible conseguir una. Y dos, que como los escenarios son más grandes, y él hace mucho el zángano cuando actúa, acabas más cansado.
D: Es una visión muy acertada para algunos festivales. Pero joder, es que en general nos tratan muy bien por todas partes. Aunque alguna vez, no. Pero a veces es todo tan grande que es difícil que te cuiden.
Es decir, en lo concreto: no hay diferencia entre un directo de La Élite en un festival o en una pequeña sala. No cambiáis el chip o ni siquiera el setlist.
D: Ninguna. Solo ocupamos más o menos espacio.
Por cierto, hace poco me pasó una putada: pinché en el Festival Cranc a la misma hora que Mainline Magic Orchestra [la banda de Barcelona colabora en el tema «Me ha llamado el tetico» con el que cierran Nuevo Punk].
YP: ¡Hostia qué guapo! Es verdad que están ahí.
D: Procura ir a verlos otro día.

Al hilo de los Mainline: tenéis bastantes colabos [Pokito Paranoiko o Yudi Saint X al inicio de su carrera, The Parrots, Ben Yart, Kiliki y los Mainline en «Nuevo Punk»; Mda, Nerve Agent o Diego Ibáñez de Carolina Durante]. Lo cual me hace pensar en el tema de la producción. De momento lo hacéis todo entre vosotros dos, pero siempre pasa, es normal: os va apetecer trabajar con alguien en la producción. ¿Hay planes?
YP: Es que lo que mola y marca la diferencia en nosotros es que nos lo producimos todo.
Exacto, ahí voy: es inevitable ir conociendo a gente, que te guste su trabajo, y que apetezca que te produzcan un tema. O un disco.
YP: Hacerlo todo en casa es esa movida Do it yourself, aunque cada vez lo profesionalizamos más. Lo que nos gusta es ese compromiso entre nosotros, pero cuando hacemos colaboraciones sí que nos gusta hacerlo con otros productores.
Diosito: el Pradito lo está petando en la escena electrónica de Barna. ¿Eso te intimida? Estás tocando con una protoestrella.
D: ¡No me intimida nada, que le conozco de toda la vida! Y me alegro mucho, mucho por él.
Y qué putada para Rauw Alejandro: al chaval se le ve currante, y baila bien. Pero está compitiendo contra el carisma en escena del Diosito [Prado ha colaborado con Alejandro en el tema «Quiero volver a repetir»].
YP: Lo tiene dificilísimo.
D: Lo tiene muy jodido.
YP: Supera el Diosito, loco. Si es que…
Debe ser por eso que recurre a lo fácil y evidente: catorce personas bailando y un par de pantallones de vídeo.
D: ¡Me gustaría hacer eso mismo!
¿Podéis hacer ya spoiler con respecto a Discos GELE? ¿Se pueden decir ya nombres que tengáis planeado editar en vuestro nuevo sello?
YP: Pues sí. Ahora mismo estamos enviando mails y gestionando cosas. Tendremos el primer EP de Club, unos chavales nuevos de Barcelona. También a Los Pintaos, de Sabadell, con quienes precisamente hemos grabado esta semana una colaboración que teníamos pendiente. Infanta, de Madrid, con otro EP muy guapo. Y unos argentinos, Mecha Corta, con muy buena pinta.
¿Cuál es el rango musical, el filtro de selección en GELE? ¿Apertura máxima o coordenadas más o menos concretas?
D: La premisa básica es que la música salga de cajas de ritmo y sintetizadores. A partir de ahí es cierto que por ahora todo tiene un punto digamos punk, aunque Infanta por ejemplo tiene también un punto más pop.
YP: Lo que nos gusta es que tenga actitud e identidad propia.
D: Y que sea representativo de algo que está pasando ahora mismo.
A ver qué tal se os da el salto del nuevo punk al nuevo punk empresarial. Ahora sois parte del sistema. Sois el patrón, el capataz.
YP: Exacto, es pasar de tomar decisiones que solo nos atañen a nosotros, a tomarlas respecto a otros. Intentamos ser lo mejor y lo más buena gente posible. Lo que hasta ahora no nos ha pasado mucho a nosotros.
¿Os vais a mudar? Porque habláis a menudo de lo exasperantemente aburrida que es la vida en «el lejano oeste, es decir, Lleida». Lo digo porque con ese discurso tan chulo que tenéis de la importancia de los colegas, os los tendréis que llevar a todos.
YP: De hecho nos hemos mudado pero al pueblo.
D: Es la nueva moda.
YP: Ya estamos con el rollito cowboy.
¿Estar en la liga del amor u odio, la división «a La Élite, o los amas o los odias», es un triunfo?
D: La verdad es que sí.
YP: Además todo el que odia, al final, acaba amando un poco. Al final sales ganando.
D: Exacto, porque la gente que más te odia al final está muy pendiente de ti, de si sacas nuevos temas. También es una relación de amor.

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Periodista de Cultura desde 1997. Lo último, 18 años en Diario de Mallorca (también como diseñador editorial). Antes recuerda haber pululado por Cadena Ser/Radio Mallorca, IB3 TV/Ràdio, Mondo Sonoro Balears, Youthing o Radioaktivitat, más diversas promotoras, productoras, agencias de comunicación, centros de creación y gestión cultural, etc. Ingresos extra como DJ y liante.



























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