Mallorca Music Magazine

Descubre la música que se hace en Mallorca. Te acercamos la actualidad musical de la isla con especial atención a los artistas locales.


Publicado el 10 octubre, 2021

¿Sigue vigente el actual formato del Pop Rock?

Por Julio Molina
Amulet - Mallorca Music Magazine

Ahora ya con la resaca emocional del resultado superada y mientras unos lamen sus heridas y otros descorchan el champán, quizás sea el momento de reflexionar a propósito de la utilidad o vigencia de un concurso como este, donde un jurado cualificado y bienintencionado puntúa a artistas de géneros dispares, amparados por el presupuesto y el buen hacer del consistorio palmesano.

Arriesgado y vigente, no parece el asunto de entrada, en pleno siglo XXI, cuando las urgencias y necesidades de los artistas y sus proyectos han cambiado totalmente respecto a las que había hace más de treinta años, cuando acceder a grabar un disco era una auténtica odisea al alcance sólo de unos pocos que podían tirar del bolsillo de papá para tan honrosa gesta.

La idea de poner en «la pole» a un corredor de fondo, un nadador, un esquiador y un lanzador de pértiga para glorificar al primero que llegue a la meta, sirve como ejemplo de lo absurdo del asunto y, a riesgo de que pueda sonar a demagogia, creo nos puede servir como analogía de lo que significa en realidad que compitan músicos con inquietudes artísticas diferentes en estos tiempos donde, además, las líneas estilísticas son tan finas.

… puede parecerle al consistorio que el objetivo está  cumplido premiando al ganador y gratificándole con una dotación económica, pero nada más lejos. Una vez sacas a la luz tu primer trabajo, es cuando empieza el lío de verdad y cuando más ayuda vas a necesitar.

A esto le sumamos el hecho de que van a ser valorados por un jurado que, inevitablemente, por mucho que se esfuercen y por mucho criterio que tengan, votarán inconscientemente en función de sus gustos musicales (ellos también son humanos), y le dirán «Eres el mejor» solo a uno, provocando involuntariamente la frustración del resto de competidores. Puestos a juzgar, si solo se tienen en cuenta aspectos artísticos o creativos, mucho me temo que pueda darse el caso de que el fallo del jurado caiga en saco roto. A pesar de que el ganador haya llegado al podio legítimamente, también sería importante conocer sobre la estabilidad de su propuesta, sus prioridades o el plan de gestión que tiene sobre la misma a medio y largo plazo, no vaya a ser que prefiera terminar sus estudios y la música sólo sea una afición, y perjudique el desarrollo de ese segundón que quedó sólo a tres centésimas y que sí quería partirse la cara por su proyecto, por ejemplo.

Recordemos que el objeto del concurso es también potenciar una carrera artística en desarrollo, pero en estos tiempos tan locos, desgraciadamente no basta con tener talento o buenas canciones. Al ganador le va a hacer falta algo casi tan importante o más que eso, necesitará ponerle mucho tesón y dedicación al asunto para adentrarse en la jungla, si va con un buen machete, casi mejor.

Puestos a hablar de las necesidades de los músicos locales, aquí hay mucho de qué hablar y que trabajar. Visto desde fuera, puede parecerle al consistorio que el objetivo está  cumplido premiando al ganador y gratificándole con una dotación económica, pero nada más lejos. Una vez sacas a la luz tu primer trabajo, es cuando empieza el lío de verdad y cuando más ayuda vas a necesitar.

Pedir mucho sería también intentar que el ganador tenga ayuda para proyectar su trabajo en el exterior, ayudarle en materia de movilidad a la hora de realizar conciertos para superar las limitaciones que tiene vivir en una isla…

Más importante que el premio sería disponer de las herramientas adecuadas para ponerlo a caminar. Asesoramiento en materia profesional, contractual, editorial, de producción, enfoque artístico o saber cómo darle visibilidad en las redes, por ejemplo. Todas estas arduas labores domésticas, se autogestione o cuente con el apoyo de una discográfica, sí o sí van a tener que contar con la supervisión del artista, y le sería muy útil a éste el seguimiento y asesoramiento del proyecto por parte de los impulsores del mismo, pues no basta con que te den una buenas zapatillas, también hace falta que te enseñen a correr bien.

Pedir mucho sería también intentar que el ganador tenga ayuda para proyectar su trabajo en el exterior, ayudarle en materia de movilidad a la hora de realizar conciertos para superar las limitaciones que tiene vivir en una isla, y que funcione con más agilidad que las ayudas del Institut D’Estudis Baleàrics, por favor, que es cosa fácil, por no hablar de la fantasía de todo músico: los ansiados locales de ensayo «públicos», tema del que no quieren ni oír hablar los regidores de Cultura del Ayuntamiento, pues de sobras es sabido que proyectos a largo plazo que no se rentabilizan en votos, y en los que no se recoge lo sembrado durante su legislatura, directamente no interesan.

¿Tener un Concurso de Pop Rock en nuestra ciudad es mejor que no tener nada? Seguramente sí, pero si tenemos en cuenta que en esta edición se han presentado 157 proyectos, más que nunca, y que estos son una parte muy importante de nuestro tejido cultural y social, quizás se podría ser un poco más ambicioso e ir un pasito más allá para darle una vuelta al asunto. Por cierto, uno de los participantes fue Amulet, al que aprovecho para felicitar y desearle la mejor de las suertes, que como todos sabemos fue el justo ganador, tan justo como cualquiera de los otros artistas que llegaron a la meta.

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Publicado por

Músico, Cantante, Compositor en Urtain.
Asesor Artístico y Productor en Cancionfy S.L.
Colaborador Musical en Cadena Ser / Radio Mallorca.
Redactor en Mallorca Music Magazine.

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