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Publicado el 5 febrero, 2021

Highlands Project: «Keepin’ On significa que quedan muchos días por delante y hay que vivirlos todos»

Por Víctor Manuel Conejo Manso
Fotografías de Miquel Muntaner

Soltemos cuando antes el tópico inevitable y ya lo quitamos de en medio: sí, Highlands Project son un Dream Team. Es una obviedad insalvable, pero aquí en el mejor de los sentidos. Porque aquí hay diez músicos jóvenes de sólida formación académica y recorrido incontestable cimentado en innumerables proyectos y conciertos. «Tópico» puede significar ligero o insustancial, pero con esta Big Band -mejor Great Band– es todo lo contrario. Los tópicos a menudo lo son porque mayormente son verdad, como es sentenciar que en Highlands hay mucho, mucho, mucho nivel.

Al mando musical (y a las teclas), un talento napoleónico de la estrategia musical: Sergio Llopis. Así de certera es su selección y ubicación de cada nota, arpegio, arreglo u orquestación. Forjó el fino filo del colectivo en 2013, estrenando su particular carrera en 2015 (particular porque todos sus trabajos son autoeditados; serán cosas de no meter a colaborar en tus discos a triunfitos y blanduras similares). Fueron dos trabajos, Skalanes y el EP de tres temas en directo Live at Alquimia Records. En 2018 llegó Voiceover vol. 1, arranque de una serie con invitado local por tema (estos sí con peso específico: Lambourne, Jara, Lanuti, Colombàs, Colom…). Este año ha llegado Keepin’ On y, oh sorpresa, es una maravilla. Qué tópico es todo.

En Highlands Project acompañan al interlocutor de esta entrevista Guillem Nadal (trompeta), Thomas Fontin (saxo tenor y flauta), Xema Borràs (trombón), Joan Colom (guitarra), Jordi Tugores (guitarra y laúd), Gori Matas (teclas), Juanjo Amengual (bajo), Teo Salvà (batería) y Rogerio Santos (percusión). En el último disco han colaborado Pep Lluís García (percusión), Sara Caballero (violín), Cristina Trenchs (viola), María Cornago (chelo) y Miki Campins (marimba). Ha sido grabado y mezclado en Alquimia Records por el guitarrista-alquimista Tugores, cada vez más fundamental en la música distinguida que genera esta isla, tanto por su labor como integrante de varios proyectos, como por sabio y mago del estudio de grabación. Masterizado por el mismo Tugores y Luis de las Heras, lleva una elegantísima portada de Marta Fuentes.

Este martes 9 de febrero lo presentan en el Teatre Principal a las 19 h. ¿La talega? De 8 a 20 € el concierto entero. Un chollo, pues deberían cobrar (mínimo) eso por cada segundo que tocan. Inexcusable ir en tropel, e inexcusable vestirse los tímpanos de gala.

Martes 9 feb

Highlands Project en el Teatre Principal de Palma

Todos los colores que aporta cada músico me influyen al componer

Keepin’ On significa que quedan muchos días por delante y hay que vivirlos todos

– Sergio Llopis

Primero, la gran duda: ¿hay que valorar más heroico empeñarse en hacer y publicar música en el contexto actual, o conducir -oh capitán, mi capitán- una banda de nueve talentosos músicos, diez contigo?

Es difícil elegir… Pero mirando hacia atrás, recuerdo cómo yo componía todas las músicas, me encargaba de la comunicación y el marketing, lo hacía todo. Pero en los últimos dos-tres años se ha convertido en algo más familiar. Somos diez amigos que hacemos música por amor a la música, y ahora todo está mezclado: por ejemplo, aparte de las mías, en el último disco hay tres composiciones de tres integrantes. Esta banda no me requiere ningún esfuerzo en ese sentido.

Sois un grupo de convivientes ejemplar.

Afortunadamente.

Colectivo de diez integrantes de alto nivel. Constantes que se suelen generar: unos solistas más destacados que otros, buenas composiciones para lucirse, fanfarria bien entendida (todo rediós tocando al límite, al que llegan de sobra dada su categoría como instrumentistas). Pero en Highlands Project, no: aquí el concepto siempre ha parecido ser «elegancia». ¿Apuesta deliberada?

Sí y no. Como concepto fundamental siempre me ha interesado, pero aparte sucede que ser buen músico no es solo tener un excelente nivel sino también saber cuál es tu sitio y tu momento en cada canción y en la banda, dónde en cada momento en el tiempo y en qué estilo moverte. Entonces, la elegancia viene por sí sola.

De acuerdo entonces con Duke Ellington: «Hay dos tipos de bandas: de diez compañeros o de diez solistas. Estas últimas a menudo son ingobernables y frustrante estar en ellas».

Totalmente. Tuve un profesor que siempre decía que en una banda solo caben una o dos estrellas, que son los que disparan cuando hay que hacerlo. Los demás están para sostener, pero desde luego no de manera simplemente complementaria, porque también son lugares importantes en los que no todos saben estar.

Al escuchar vuestra música dais la impresión de ser invencibles. De que podéis atacar y engalanar cualquier género, ritmo, feeling o mood. Pero es que Keepin’ On parece decir «Más, abramos aún más el espectro sonoro».

Creo, espero que sí. Siempre he luchado porque el grupo se componga de diez miniproductores, que cada uno trabaje y traiga lo suyo. Es lo que comentaba antes: cada rol es muy importante. Por eso abarcamos un registro musical tan amplio. Solo hay que fijarse en que tenemos dos guitarristas que abarcan cada uno paletas de colores diferentes, Rogerio es brasileño con lo que ello implica en su concepción rítmica, Teo es muy jazzy… Y no solo eso: todos los colores que cada uno aporta me influyen a mí mismo cuando compongo.

Seguro que ha habido WhatsApp de felicitación de Mancini y Schifrin. Keepin’ On suena muy, muy cinematográfico y en blanco y negro. Aclaración innecesaria: es un concepto muuuuy positivo.

Estudié composición de bandas sonoras y he dedicado mucho tiempo a orquestar composiciones, por lo que supongo que quiera o no siempre va a estar ahí. ¿Mayor influencia ahora en Keepin’ On? Más o menos inconsciente, pero muy posible.

Si el Mighty Max que titula el cuarto corte es el protagonista Mad Max, teoría confirmada. Aunque seguramente no: el feeling del tema no pega con un paisaje postnuclear apocalíptico ni con carreras de coches.

Cierto, es por una serie de animación muy de culto, de principios de los 90, sobre un chaval con gorra que podía atravesar dimensiones. Este tema lo empezó Teo, sobre todo el riff, y luego lo fuimos completando. El trabajo habitual que describía antes.

Entonces ya es de suponer que Savannah no va por la actriz porno.

No, es por la atmósfera de la sabana. Por eso hay laúd y sonoridades étnicas, y por eso suenan otros colores musicales por medio de escalas y modos no habituales.

Se intuye declaración de principios en el título del álbum. ¿Vinculado a la pandemia de ya casi un larguísimo año, o solo actitud vital perenne?

La historia viene de bastante atrás. Ya habíamos tocado mucho, y bastante fuera de España. Nos veíamos ya definidos como colectivo musical, con nuestro sonido muy ubicado y controlado. Queríamos sacar el disco en junio de 2020 pero no pudo ser por la pandemia, pero es que además tuve episodios médicos graves en mi familia. Todo eso junto lo puso muy cuesta arriba, imposible. Y en esos momentos sentí muchísimo el apoyo de la banda. Sentí el empuje y el «vamos, hay que tirar hacia adelante». Había que seguir viviendo. Quedan muchos días por delante y hay que vivirlos todos. Ese fue el espíritu y ese es el del álbum.

Highlands Project – Keepin On (portada)

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Publicado por:

Periodista de Cultura desde 1997. Lo último, 18 años en Diario de Mallorca (también como diseñador editorial). Antes recuerda haber pululado por Cadena Ser/Radio Mallorca, IB3 TV/Ràdio, Mondo Sonoro Balears, Youthing o Radioaktivitat, más diversas promotoras, productoras, agencias de comunicación, centros de creación y gestión cultural, etc. Ingresos extra como DJ y liante.

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