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Publicado el 25 octubre, 2023

“Hackney Diamonds”: un disco prescindible, un adiós necesario

Por Luis Sergio Carrera
Rolling Stones - Hackney Diamonds - Mallorca Music Magazine

Los Rolling Stones regresan a la pureza del rock ‘n’ roll con un álbum que sabe a despedida

En pleno 2023, los incombustibles Rolling Stones, cuyo nombre se entrelaza con la historia misma del rock, nos regalan un último destello musical con Hackney Diamonds, un álbum que no supondrá un hito trascendental en su carrera salvo por el hecho de poner el punto y final a su discografía, aunque tratándose de sus satánicas majestades esto último es mejor decirlo con la boca pequeña. Aún así no estamos ante un mal disco (no podrían ni aún queriendo), pues los Stones aún son capaces de irradiar esa luminiscencia característica del auténtico espíritu del rock ‘n’ roll.

Durante casi dos décadas ningún tema nuevo se incorporó al legado de los británicos, un periodo de relativa calma salpicado de desafíos y pérdidas. Que su último disco fuese de versiones (Blue & Lonesome, 2016), la muerte del baterista Charlie Watts en 2021 y las cambiantes dinámicas entre Mick Jagger y Keith Richards dibujaban un futuro incierto. La edad y una extensísima carrera a sus espaldas nos hicieron temer que con A Bigger Bang (2005) ya habían entregado sus últimas canciones originales, pero el pasado 20 de octubre veía la luz Hackney Diamonds, el álbum que probablemente pondrá la guinda a su impresionante legado.

Antes de meternos en harina, es necesario subrayar que no estamos ante un disco que explore territorios desconocidos para los Stones. La banda se mantiene fiel a su esencia, rechazando modas y excentricidades que, en otros tiempos, forjaron su genio y figura. Sin embargo, la hábil batuta del productor Andrew Watt consigue insuflarles un hálito de modernidad, revitalizando su característico sonido para devolverles cierta pátina de juventud que parecían haber perdido con el paso del tiempo.

Aunque ni para los más escépticos las colaboraciones de Stevie Wonder, Lady Gaga, Elton John y Paul McCartney parecían justificar el resurgimiento de la banda, sus dos sencillos previos al lanzamiento oficial del álbum, “Angry” y “Sweet Sound of Heaven”, despertaron la sed de Stones en el mundo entero. Y es que no todos los días podemos disfrutar de nuevas composiciones de sus satánicas majestades.

Lejos ya de sus mejores años, las doce canciones que conforman este regalo musical, una ofrenda que sus seguidores sabrán apreciar en su justa medida, no se revuelcan en la nostalgia, aunque inevitablemente están impregnadas de la legendaria arrogancia de Jagger, los inconfundibles riffs de Keith Richards y esa desbordante energía que a sus 80 años aun pasean con orgullo por medio mundo.

En este necesario regreso es justo reconocer el trabajo de Andrew Watt, responsable de algunos de los mejores trabajos de Miley Cyrus, Ozzy Osbourne, Justin Bieber, Selena Gomez o Blink 182, entre otros. Él mejor que nadie entendió la importancia de mantener el sonido original de la banda, dotándolo de cierta frescura que lo anclase al presente. Watt, como consumado guitarrista, ha sabido capturar la intensa sinergia existente entre Richards y Ron Wood. El resultado es un digno retorno de los Stones, en constante equilibrio entre lo simple y lo efectivo, vestido con un manto atemporal que, pese a todo, se siente muy actual.

“Angry”, el sencillo principal, nos transporta a la esencia cruda de los Stones. Aunque peca de familiaridad, como una reliquia nostálgica, destaca por la destreza de Keith Richards, quien quizás podría haber explorado un horizonte más atrevido, o al menos eso es lo que nos hubiera gustado. “Get Close”, con Elton John en los teclados, te atrapa con su contagiosa energía, mientras que “Depending On You” se adentra en country, evocando los gloriosos días de Tattoo You (1981).

“Bite My Head Off” cuenta con otra colaboración épica, la de Paul McCartney, quien se suma a la fiesta añadiendo los zumbidos de su bajo Höfner junto a unos riffs vibrantes, evocando la histórica unión de los Beatles y los Stones en “We Love You” de 1967. En “Whole Wide World”, Jagger se apodera de su herencia británica en su emotiva interpretación vocal, mientras que “Dreamy Skies” nos brinda la mágica destreza de Ronnie Wood con su slide guitar. “Mess it Up”, que a priori suena como otro de sus clásicos, nos cuela un estribillo disco con falsete incluido para hacerlo aun más clásico.

“Live By The Sword”, con la aportación del desaparecido Watts a la batería, el legendario bajista Bill Wyman y los teclados de Elton John, representa un emocionante regreso a la esencia de los Stones. Café para muy cafeteros, que sin duda sabrán apreciar los seguidores más exquisitos. La canción reúne la alineación clásica de la banda, la incomparable sección rítmica que ha perdurado durante casi cuatro décadas, recuperando esa tensión relajada que caracteriza el auténtico sonido Rolling Stones.

“Driving Me Too Hard” podría ser interpretada como un guiño a sus raíces country rock, aunque Richards introduce ciertas similitudes, al borde del autoplagio, con la icónica intro de “Tumbling Dice”. Y en “Tell Me Straight”, Richards asume el liderazgo vocal con su infructuosa búsqueda de respuestas en un mundo esquivo, un momento hipnotizante e inolvidable.

No obstante, la joya del disco es “Sweet Sounds of Heaven”, su canción más larga en medio siglo. Este himno gospel, con Stevie Wonder a los teclados, personifica la maestría vocal de Mick Jagger, quien desafía a una Lady Gaga que a su vez aporta una versatilidad sorprendente. A sus ochenta años, Jagger es capaz de guiar a Gaga en una masterclass vocal para culminar en un clímax musical glorioso. Un éxtasis capaz de persuadir al mismísimo San Pedro para perdonar su vida disoluta y abrirle las puertas del cielo.

Y como broche final, una sorpresa inesperada: una versión del “Rolling’ Stone” de Muddy Waters, el tema que inspiró el nombre de la banda hace más de seis décadas. En 1961, unos jóvenes Jagger y Richards se encontraron en un vagón de tren y mantuvieron una charla casual acerca de los discos de vinilo que Mick llevaba bajo del brazo, entre ellos el primer single del mítico bluesman estadounidense. Un tema que representa un cierre perfecto para el disco y para la excepcional historia del grupo, si es que la historia acaba aquí.

De este modo, Hackney Diamonds se erige como el mejor álbum de despedida que podían ofrecer los Rolling Stones. Nunca formará parte de sus clásicos, que quedaron inmortalizados décadas atrás, pero podrá lucir con orgullo el haber brindado un digno adiós discográfico a la banda de rock más grande de todos los tiempos.

Rolling Stones - Hackney Diamonds - Mallorca Music Magazine

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Publicado por:

Director de Mallorca Music Magazine, ejerciendo de fotógrafo, editor y redactor.
Apasionado de la buena música y las artes escénicas.
Fotógrafo especializado en fotografía musical y de conciertos.

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