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Publicado el 4 agosto, 2026

Miss Caffeina: “El pop electrónico es un buen medio para contar historias de duelo”

Por Víctor M. Conejo
Miss Caffeina · Mallorca Music Magazine

Seis discos y un recorrido con la suficiente heterodoxia formal, actitudinal, musical, artística como para otorgarles peso específico indiscutible en el panorama nacional. El universo musical de los madrileños Miss Caffeina ha evolucionado de la inmediatez hacia la concreción, que no tiene nada de sinónimo ni proximidad. La calidad en lo inmediato viene por conseguir ser accesible, generalista; la concreción señala talento macerado.

«Buenasuerte» es el sexto álbum de la banda, donde la logradísima alcurnia de su miscelánea musical viene de hacer un recorrido por muchísimas, casi todas las formas de duelo y ruptura (tristeza, rabia, aceptación, ironía), y de hacerlo a través del beat electrónico y su particular grosor.

Miss Caffeina actúan este jueves 6 de agosto (22:45h), acompañados en cartel y escenario principal por Sidecars (21:15h). Además del lujoso complemento de los locales Komodo García en el escenario La Isla (20h). Todo ello es un nuevo episodio del ciclo de conciertos de verano Es Jardí llevados a cabo en el recinto del Mallorca Live Occident. La conversación es con el vocalista Alberto Jiménez.

ENTRADAS AQUÍ (40/45/60/84/mesa 5 px 108€).

-El otro día pagès hablando con mi colega Paco Gené, mallorquín residente en Madrid, director y coguionista del documental sobre Buenas Noches Rose [el nombre Miss Caffeina viene de una canción de dicha banda], nos decíamos: ¿qué es la autenticidad? Con Miss Caffeina tengo una intuición: ser auténtico es sentirse verdadero con el primer disco tanto como con el sexto. E intuyo igualmente que Britney Spears, Madonna, Bowie o los Stones dirían lo mismo. ¿Va por ahí?
-Totalmente. Y sobre todo lo de que para nosotros tiene tanto de auténtico, o de nosotros mismos, el primer disco como el sexto.

-Y cuestión también habitual: ¿te gustan, o mejor dicho, qué tal tu feeling con aquellas primeras canciones? La respuesta más encantadora que me he encontrado es que son como un hermano tonto: hay que quererlos como son.
-[ríe] Yo lo veo más como un álbum de fotos de tu adolescencia. De aquellas otras épocas de tu vida de hace ya bastante tiempo. Obviamente ya no eres la misma persona, pero te sientes igualmente orgulloso de haber dado unos pasos en concreto. Lo miro con ternura, ese “oye, no están mal las canciones que hacíamos con 23 años”. Ahora las haría de otra manera, o las vestiría de otra manera, tal vez haría otro tipo de producción, pero me gustan. Unas más que otras y unos discos más que otros, pero lo miro con cariño, la verdad.

-La rotundidad del desamor y la muerte en vida. ¿La música cura? ¿Este disco cura, a vosotros, a quien lo escuche? Es una cuestión que he planteado muchísimas veces en entrevista, y la respuesta más habitual que me han dado ha sido “si este disco no me ha curado ni a mí, cómo voy a pretender que cure a nadie”.
-Es parte de un proceso, de muchas cosas que te pueden hacer llegar a esa curación. Lo que puede conseguir un disco es hacer sentir acompañada a la gente. A quien esté pasando por un duelo del tipo que sea. Sentirte acompañado es muchas veces el primer paso a la sanación y la curación. Por supuesto que la música tiene ese poder. Y para la gente que nos dedicamos a hacerla, creo que sí nos puede servir como proceso de sanación. De dejarlo escrito. De hecho, muchos psicólogos te recomiendan que lo escribas y lo leas para tener perspectiva.

-¿Cuándo comenzó a apetecer meter electrónica a destajo? Nuevo, nuevo tampoco es pero, ¿era un plan previo, o lo trajeron las canciones?
-Nunca hemos tenido un plan previo para hacer tal o cual música. Viene de lo que estamos haciendo, escuchando y componiendo en ese momento. De lo que piden las mismas canciones. Es muy orgánico, nunca lo hemos pensado demasiado. Siempre se ha tratado de estar en sintonía los tres, escuchar mucha música en común, y al final sale. Empezamos a coquetear con la electrónica ya en el segundo disco, donde había alguna pincelada. Ha habido idas y venidas, de hecho el anterior disco era más orgánico, pero este nos apetecía que fuese pop electrónico porque nos parecía un buen medio para contar las historias sobre un duelo. Muchas veces se piensa que la música de baile, o la electrónica, tiene que estar digamos vacía de contenido, pero a mí me parece que tiene un beat muy heavy y muy gordo que puede ser igual de emocionante que una guitarra muy distorsionada.

-O que la hipersensibilidad cercana no surge solo de una voz y una guitarra acústica.
-Exacto. Es un tópico decir que si vas a ser confesional tienes que hacerlo de esa manera. Para nada.

-Cómo mola que en un sexto disco te consigan estimular para trabajar desde otros sitios inéditos. Qué gran trabajo el de Pablo Rouss.
-¡Total! Tienes la sensación de que estás empezando y estás enseñando algo por primera vez. No sé si en el resultado final del disco se nota tanto, pero nunca había puesto tanto empeño en la grabación de las voces. O hacerlo desde otro sitio, o que un productor te diga “intenta cantar de esta manera”, hacerlo por primera vez. Incluso escuchar mi propia voz de otra manera, que ha sido bastante refrescante después de seis discos.

-La voz, la melodía de voz, es lo que está por delante de todo en este disco. Y por tanto, los textos. Con el desfonde tan hardcore que hay en las letras tan explícitas y enfáticas de este disco, además a muchos niveles, siempre me parece fundamental hablar de las lecturas de quien las ha escrito. ¿En tu caso?
-Básicamente la clave de todo ha sido quitarle un poco de… digamos poesía. De metáfora, o de intentar rizar el rizo demasiado. Ir a lo claro, conciso y muy explícito. Así, el mensaje era más crudo, y de esa manera también la gente lo recibe más directamente. También es cierto que con el paso del tiempo, y diría que nosotros mismos nos hemos visto arrollados con ello, el lenguaje en la música está cambiando y está siendo mucho más explícito. Siempre ha habido cantantes con una narrativa tipo Sabina donde sabías exactamente de qué estaba hablando, pero en el rock o indie, desde hace diez, quince, veinte años, se utilizaba mucha metáfora y poesía porque sí. Creo que ha sido bueno rebajarle un poco de gas.

-Entonces no ha habido un volcado hacia un tipo de literatura concreta a la hora de buscar referentes, modelos, inspiración.
-No, fíjate que ha habido más escenas de películas o de series, que nos han podido inspirar temáticas o incluso el feeling de la producción de un tema. Por ejemplo «Hoy va a ser el día» la planteamos después de ver varias veces una escena de la serie «La mesías», en la que la protagonista se siente muy triste mientras está en una rave. Nos pareció muy inspirador para llevarlo a una producción de un disco. Ese “te estoy contando esta mierda tan grande pero estoy rodeado de gente que está bailando, de una masa que está igual que yo o no”.

-El poder del beat que decías antes. Se puede estar triste en una rave.
-Exacto, diría que es mucho más común de lo que parece.

-Me fascina vuestra declaración de que, a nivel narrativo, las fases están totalmente desordenadas, porque nadie vive esas experiencias vitales tan intensas de una forma ordenada. Van y vienen, suben y bajan la ola; están, se van y vuelven para volver a irse. Y claro, me intriga muchísimo cómo habéis armado el directo, su puesta en escena y su narrativa. Haz spoiler hasta donde consideres.
-[ríe] Hoy en día el espectáculo ya está subido ochenta veces a redes.

-¡Ya! Pero no he querido mirarlo, precisamente para conocer de primera mano la intención en su génesis.
-Por supuesto lo hemos tenido en cuenta en el directo. Empieza con «Buena suerte», la canción que abre el disco y te presenta esa situación de “vale, todo ha acabado, que te vaya muy bien, pero ahora voy a empezar a contar mis fases y todos los momentos en los que me he encontrado”. Esas fases las hemos llevado al directo, que tiene una parte mucho más rave, otra más rock, otra más festiva hacia el final. Hemos buscado definir tres o cuatro bloques para luego conectarlos.

-Y primera vez que lleváis coreografías en escena.
-Sí. Nos pareció que el disco tiene suficiente música de baile y de beat acelerado, como para llevarlo al espectáculo porque explica muy bien de qué va el álbum. También porque participamos en el Benidorm Fest, donde por primera vez experimentamos hacer una puesta en escena a través de la danza, y nos apetecía mucho incluirlo en esta gira. La verdad, para mí es el mejor espectáculo que hemos hecho.

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Publicado por:

Víctor Manuel Conejo Manso en Mallorca Music Magazine

Periodista de Cultura desde 1997. Lo último, 18 años en Diario de Mallorca (también como diseñador editorial). Antes recuerda haber pululado por Cadena Ser/Radio Mallorca, IB3 TV/Ràdio, Mondo Sonoro Balears, Youthing o Radioaktivitat, más diversas promotoras, productoras, agencias de comunicación, centros de creación y gestión cultural, etc. Ingresos extra como DJ y liante.

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